No puedo empezar mi artículo sin dedicar un sentido pésame a los familiares y amigos de los fallecidos en los accidentes ferroviarios de Barcelona y Adamuz y un emocionado recuerdo hacia los que terminaron sus viajes de placer o trabajo, de forma tan abrupta e injusta. Abrupta por la violencia e injusta porque eran evitables si la via hubierse estado en condiciones de seguridad. Lo digo como Ingeniero de Caminos que trabajé en renovación de vía. Tampoco puedo olvidarme de la invasión de Ceuta y la desastrosa gestión de la misma por parte del gobierno, que ha puesto en una situación dramática a sus habitantes que no la habían buscado y no se puede comparar con la que viven los invasores que si eligieron su situación, engañados por mafias o por el gobierno marroquí. Quien invade un pais sabe que antes que despues se encontrará en una situación lamentable. Pero volvamos al enunciado y a la razón del presente artículo, motivado por el descubrimiento de la retirada de vagones de Talgo, bastante nuevos.
Renfe vuelve a pagar los problemas industriales de la empresa vasca, Talgo. La compañía pública esperó más de tres años para recibir los trenes Avril S106 encargados al fabricante español y, apenas dos años después de su estreno comercial, los problemas detectados en sus bogies están obligando a retirar material, multiplicar las inspecciones y reducir nuevamente la disponibilidad de una flota fundamental para la alta velocidad española. La situación llega después de que el Gobierno decidiera impedir la venta de Talgo a Magyar Vagon y optara posteriormente por participar con dinero público en una solución española para garantizar la continuidad del fabricante. La SEPI terminó comprometiendo 75 millones de euros, mientras que la nueva estructura financiera de Talgo necesitó además cientos de millones en financiación y avales respaldados parcialmente por CESCE. El Consejo de Ministros denegó en agosto de 2024 la autorización necesaria para que Ganz-MaVag adquiriera Talgo alegando la existencia de «riesgos insalvables para la seguridad nacional y el orden público», cuando realmente estaba pagando los votos del PNV; igual que con el palacete parisino y la suspensión de pagos de Tubos Reunidos, que luego abordaremos.
Los maquinistas consideran que las fisuras aparecidas en los bogies de varias unidades de ancho fijo del modelo S106, conocido como Avril, de la flota de Renfe tienen que ver con un mal comportamiento del tren a altas velocidades. La última semana de agosto, la operadora retiró del servicio dos de estos trenes del corredor de Levante por la aparición de fisuras en la estructura rodante con varios pares de ruedas que se sitúa bajo los extremos de los trenes. Un defecto que ya se manifestó hace un año en otra unidad similar de su marca de bajo coste Avlo que circulaba entre Madrid y Barcelona y que el fabricante, Talgo, atribuyó al mal estado de la infraestructura.
Para evitar esta degradación que consideran "acelerada" y conservar el material rodante íntegro, el Semaf ha reclamado que se aplique una reducción de la velocidad máxima a la que circulan y que los trenes de Levante se parametricen como se hizo con los de Barcelona para comparar resultados. Los ruidos y fuertes vibraciones de los Avril han sido denunciados por los maquinistas desde que entraron en servicio comercial en mayo de 2025. Asimismo, ha comunicado al Semaf que han apartado del servicio de manera preventiva unos 16 bogies hasta que Talgo comience a convertir las unidades de ancho fijo a rodadura desplazable, lo que supondrá sustituirlos los bogies por otros de una tipología más robusta.
Volviendo a los pagos por los votos del PNV, está el rescate de la empresa vasca Tubos Reunidos, 112,8 millones, que tampoco cumplía las exigencias de la ley sobre la viabilidad de la compañía. Por eso, la gran banca —salvo el BBVA y, en mucha menor medida, CaixaBank— vendió en 2022, poco después del rescate, la deuda que tenía con la empresa a fondos buitre a precio de derribo, con pérdidas de hasta el 90% en algunos casos. «Los bancos vendieron porque veían claramente que Tubos Reunidos no tenía salvación ni con el rescate de la SEPI. Y con recuperar un 10% de lo que le habían prestado se daban con un canto en los dientes; porque la alternativa era ir a concurso de acreedores y perderlo todo» Dicho temor se hizo realidad cuando la compañía solicitó el concurso voluntario de acreedores el pasado 4 de mayo. El único gran banco que se quedó pillado con una cantidad relevante, más de 60 millones, fue el BBVA, debido a que también es accionista y miembro del consejo de la compañía; además de tener su sede en el País Vasco. CaixaBank apenas tiene 8 millones. Ahora el PNV pide 260 millones para reflotarla.
Qué cantidad de derroche de dinero se genera para mantenerse en el poder a este inepto individuo y que pasa desapercibido por el gran público !!
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