martes, 10 de enero de 2017

Castellanos y catalanes (Una fiesta de hermandad en 1930). Aprendamos de nuestra historia positiva

El 23 de marzo de 1930, los intelectuales catalanes agasajaron en Barcelona a “una representación de aquellos que en los días de persecución y negación durante la Dictadura de Primo de Rivera patentizaron su simpatía hacia su esfuerzo cultural, su lengua y su espíritu”. En el enlace adjunto se aprecia el entusiasmo y agradecimiento con el que se recibió en la plaza de San Jaime a dicha representación. Los intelectuales catalanes creyeron que era llegada la hora de demostrar público agradecimiento a los intelectuales castellanos, que un día del mes de marzo de 1924 habían roto una lanza en favor de la lengua y la cultura catalanas, prisioneras de la Dictadura. En 1923 la burguesía catalana ayudó a Primo de Rivera en su Golpe de Estado pero no tardó en darle la espalda cuando en 1925 disolvió La Mancomunidad de Cataluña, negociada y presentada por Canalejas poco antes de su asesinato y aprobada por Eduardo Dato en 1913; tras la Semana Trágica, el asalto al Cu-Cut y un Estatut "no nato"

Releyendo una revista de Tiempo de Historia de febrero de 1976, me he encontrado con el artículo de referencia, escrito en la misma por Víctor Manuel Arbeloa (sacerdote, Licenciado en Filosofía y Letras  y fundador del Partido Socialista Obrero Español de Navarra y autor de una treintena de libros sobre historia, ensayo y poesía, destacando, entre ellos, la serie: Iglesia y Estado durante la Segunda República Española; Historia de la UGT y Cantos de Fiesta y de Lucha.). Me parece curioso e interesante y desconocido para mí y supongo que para alguno de los que tendréis la oportunidad de leerlo.



Teniendo en cuenta la actual situación de inestabilidad y desapego emocional entre una parte de catalanes hacia el resto de españoles  y también de algunos de estos frente a los primeros, me ha parecido que conocer nuestra historia puede ayudarnos a querernos más. He sentido envidia, pues en momentos más difíciles y de menos libertades como se vivían en marzo de 1924, la intelectualidad castellana fue capaz de romper una lanza en favor de sus compatriotas catalanes, en defensa de sus peculiaridades propias como la lengua y la literatura; sin olvidar algunos fueros particulares recogidos en su ancestral derecho civil. También se organizó en 1927 la exposición del Libro Catalán en Madrid.


http://webs.ono.com/pdf001/7/5.pdf

 Firmaron el manifiesto castellano Pedro Sainz, Gregorio Marañón, Ángel Ossorio, Ángel Herrera, Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset, Concha Espina, Gabriel Maura, Luis Jiménez de Asúa, Fernando de los Ríos, Azorín, José Albiñana, Juan Pujol, José A. Balbontín, Manuel Azaña, marqués de Lozoya y muchos más

Por parte catalana firmaban la invitación, seis años después, entre otros: Jaume Ayguader i Miró, Gabriel Alomar, Jaume Bofill i Mates, Rafael Campalans, Pere Corominas, Joan Estelrich, Pompeu Fabra, Josep M. López Picó, Joaquim M. de Nadal, Lluis NicoLau, Pere Rahola, Carles Riba, Lloreng Riber, Antoni Rovira i Virgili, Antoni M. Sbert, Carles Soldevilla, Josep M. Trías de Bes, Ferrán Valls i Taberner y Amadeu Vives.


Toda la prensa catalana, desde El Correo Catalán, queriendo ser fiel a su tradicional doctrina fuerista, hasta los periódicos nacionalistas más estrechos, prepararon calurosamente el recibimiento. Rovira i Virgili, uno de los máximos ideólogos del catalanismo, alargaba efusivamente su mano amiga desde su periódico, La Publicitat. El periódico de la Lliga, La Veu de Catalunya, uno de los más entusiastas, recogía unas palabras de Cambó, en su libro todavía inédito; publicado luego con el título Per la Concordia:


«El día en que por una acción coincidente de intelectuales castellanos y catalanes fueran quemadas y aventadas las dificultades subjetivas que dificultan una solución armónica del pleito catalán todos quedarían sorprendidos de la facilidad con que podrían vencer las dificultades objetivas.»


¿Qué hemos hecho para merecer los políticos que tenemos y que solo piensan en sus egoísmos en lugar de seguir los pasos marcados por nuestros mejores intelectuales? Entre los firmantes se encuentra la flor y nata no solo de la intelectualidad sino también de los pensadores políticos de todas las tendencias: Azaña, Ángel Herrera Oria, Pompeu Fabra, Trías de Bes, Cambó.. Ministros, Presidente de Gobierno y de la República..., claro que ellos representaban la denominada Edad de Plata de nuestra cultura y ahora estamos en manos de la mas tremenda mediocridad.

Claro que pocos años después, el propio Azaña decía sobre los gobernantes catalanes: " Y si esas gentes van a descuartizar a España prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga poderes, dinero y mas dinero”.


Evidentemente el hábito no hace al monje pero al menos por cortesía parlamentaria sería obligatoria una cierta uniformidad. Si los bedeles llevan corbata es un agravio que no la lleven sus Señorías, como le espetó el Presidente José Bono al entonces Ministro de Industria.





Castellanos y Catalanes:





Si en Cataluña gobierna una coalición separatista, sustentada además por un grupo antisistema que simpatiza con el magma etarra, quien ha decidido eso no ha sido el coreano Ban Ki-Moon, ni Merkel, ni los votantes de Chamberí o Lugo…


Si Cataluña sufre la peor calificación de una comunidad española en la historia de Moody’s, por detrás de Nigeria y Bangladesh, pues me imagino que algo tendrá que ver tan pésima nota con cómo han gestionado los gobiernos catalanes, porque comunidades más pobres aprueban, y alguna con nota (el gran Puigdemont ya ha aclarado que «somos poquísimo responsables de eso»).

Presidente y vicepresidente económico.

Si en Barcelona gobierna una alcaldesa que procede del submundo antisistema, la responsabilidad de haber elegido a Colau no creo que sea de los de Santander.

Si en Cataluña los ciudadanos sufren desde la Administración una implacable ofensiva de propaganda separatista, sufragada con el dinero que falta en las arcas de la comunidad para, por ejemplo, pagar a las farmacias, no son los madrileños quienes admiten y toleran tan aberrante lavado de cerebro. 



Lo que sí creo es que la mayoría de los catalanes no apoyan semejantes disparates. Pero es su responsabilidad decirlo muchísimo más claro. Porque igual resulta que esas cosas que le pasan a Cataluña algo tienen que ver con quienes allí viven.

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