viernes, 2 de junio de 2017

NACE EL NUEVO ISRAEL. GUERRA DE LOS SEIS DÍAS

El lunes 6 de junio de 1967, justo hace 50 años, comenzó la Guerra de los Seis Días. Israel llevaba ya 19 años como estado-nación (desde mayo de 1948) pero a partir de esta guerra, comenzó un cambio substancial en su concepción de Estado. En primer lugar, es evidente que la ganancia de territorio aumentó la seguridad frente a sus vecinos, pues le daba mayor margen de resistencia como se comprobó, seis años más tarde, en la siguiente guerra árabe-israelí; en segundo lugar, estos territorios permitieron aumentar los asentamientos de judíos procedentes de todo el mundo, sobre todo en la fértil orilla derecha del Jordán y en el entorno de la ciudad de Jerusalén. Pero lo más significativo es que de un estado básicamente agrícola se pasó a un estado industrial capaz de auto abastecerse de tecnología punta e incluso situarse a la cabeza mundial en muchos aspectos; sin olvidar que habían conquistado toda la ciudad santa de Jerusalén y sus zonas históricas adyacentes. Fueron seis días que tuvieron al mundo sin aliento por el riesgo de un enfrentamiento nuclear entre el protector de Israel, EEUU, y el de los países árabes, especialmente de Siria y Egipto, la URSS. Pero antes de dar paso a la batalla, analicemos los antecedentes de la creación del Estado de Israel y la influencia de los resultados de la batalla en los cambios a partir de la misma; cambios que solo sufrieron un ligero contratiempo, seis años más tarde, con la Guerra del Yom Kipur (el día más sagrado del judaísmo), en la que egipcios y sirios golpearon primero.

Antes de la guerra, Israel tenía una mala situación geoestratégica pues carecía de profundidad, menos de 30 km desde Cisjordania, y un ataque árabe podía partir el Estado en dos partes y abocarles al desastre. Terminada la guerra, este peligro se había conjurado y no solo por el aumento del territorio sino por haber obtenido fronteras seguras con Jordania, el río Jordán; con Egipto gracias al Sinaí y el Canal de Suez y especialmente con Siria al controlar las alturas del Golán que eran habitualmente utilizadas por las fuerzas sirias y Al Fatah para bombardear los asentamientos judíos.



En esta guerra se enfrentaban fuerzas numericamente superiores del lado árabe, pero técnicamente la diferencia quedaba disminuida.Se enfrentarían tropas muy entrenadas y encuadradas que luchaban por su existencia y del otro lado fuerzas mal mandadas y encuadradas; entre las que eran habituales castigos físicos por parte de los oficiales a la tropa y ésta procedía de recluta, careciendo de una motivación especial.

Empezaremos volviendo la vista otros 50 años hacia atrás, al 4 de junio de 1917. En plena Iª G.M.,Francia espoleada por una serie de declaraciones internacionales de apoyo a la creación de un Estado de Israel, redactó la Declaración Cambon en la que el Ministerio de Asuntos Exteriores expresaba su simpatía hacia la colonización judía de Palestina y la creación de un Estado bajo la protección aliada. Naturalmente Inglaterra (R.U.) que estaba en lucha contra el imperio otomano en Palestina, no quiso quedarse atrás y puso en marcha la muy famosa Declaración Balfour; olvidando promesas a los árabes que les ayudaban.
Foreign Office,2 de noviembre de 1917 
Estimado lord Rothschild: Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.«El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.»Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista. Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour.
Hasta finales del S.XIX, no existe un deseo de patria geográfica en la mente de los diversos grupos de judíos; deseo que se acelera tras el libro "El Estado Judio", del padre del sionismo, el húngaro-judío Teodoro Herzl. Anteriormente el judaísmo se conformaba con sentirse imbricado en cada país en que vivía un número suficiente y no sentían la necesidad de disponer de un país propio. A partir de 1900, Herzl se puso en contacto con el Sultán Turco con la idea de comprarle parte de Palestina pero no cuajó de forma global pero se inició una lenta de compra de tierras por parte de judíos y de su sindicato HISTADRUT, a partir de su creación en 1920. Esta compra resultaba fácil pues Palestina estaba en manos de unas cuantas familias dependientes del Sultán y los campesinos vivían en un estado de servidumbre. El primer Jefe de Gobierno del Estado de Israel, David Ben Gurión, nacido en Polonia, emigró  a Palestina en 1907. Según avanza la Iª G.M. las familias terratenientes prefieren vender rápidamente para retirarse con el ejército turco y no irse de vacío. Terminada la guerra, se crea La Agencia Judía para canalizar la inmigración de judíos y de repartirles las tierras. Era un ejemplo del socialismo autogestionario que se mantuvo hasta la Guerra de los Seis Días; los famosos kibutz; donde todo se compartía y lo que se obtenía se empleaba en mejoras. Una vida dura pero que generaba una gran unión y compañerismo. 

Vamos pues a ver como fue variando la demografía en la zona y observamos el primer impulso durante la 1ªG.M. en que la población judía se multiplica por tres:

                Año                           Población total                  judíos             porcentaje
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                1800                           254.700                            6.700                 2.6%
                1880                           579.000                          24.000                 4.1%
                1915                           677.000                          87.000               12.9%
                1931                        1.011.000                         174.000               17.2%
                1947                        1.940.000                         630.000               32.5%
                1967                        4.100.000                       2.000.000              48.80%

Los otros dos aumentos significativos se produjeron, el 1º tras la IIª G.M. y a pesar de los problemas y prohibiciones de los ingleses que ejercían el Mandato de la Sociedad de Naciones y el 2º cuando ya Israel consigue ser reconocido por la ONU, en mayo de 1948, y por tanto la inmigración ya no tiene trabas. Muchos son judíos rusos y argentinos. En los siguientes años, especialmente tras la guerra, se produce un desequilibrio inicial con la incorporación de los territorios de Cisjordania y Gaza. Ese desequilibrio se va neutralizando con la salida de millones de palestinos y la incorporación creciente de inmigrantes; un equilibrio que se alcanza en 2015 dado que ahora habitan 6.500.000 judíos junto con 1500.000 árabes; más los 5.000.000 de palestinos de los territorios de Cisjordania, Gaza y la parte oriental de Jerusalén.

Con este repaso a los inicios del Estado de Israel, dentro de los acuerdos de Sykes Picot, origen del pan arabismo y de aquellos polvos nos han traído a estos lodos de inestabilidad, que aún sufrimos.



                                             
http://elcriticonhistorico.blogspot.com.es/2016/03/100-anos-del-acuerdo-sykes-picot-origen.html

El nacimiento del Estado de Israel no fue aceptado por sus vecinos árabes y en el mismo año, 1948, ya se enzarzaron en su primera guerra; ganada por Israel. Fue detenida rápidamente por Francia, Inglaterra, Rusia y EEUU, pero el resentimiento fue en aumento y el foco de tensión no se relajó. Llegamos así los primeros años cincuenta con el nacimiento de numerosas naciones, derrocamiento de monarquías árabes y el nacimiento de los países no alineados con el liderazgo compartido por, Indonesia (Sukarno), India (Nehru), Egipto (Nasser) y otros 25 países más, en la conferencia de Bandung (abril de 1955), reforzado en la Conferencia de Belgrado de 1961, con un Tito desligado de Rusia.

Esto eleva la autoestima de un Gamal Abdel Nasser, líder indiscutible del mundo árabe que además en 1956 había nacionalizado el Canal de Suez. Nacionalización que fue respondida con una guerra relámpago de israelitas, franceses e ingleses; obligados por rusos y americanos a devolver lo conquistado. Al fin el pueblo árabe había encontrado un líder indiscutible que consiguió financiación para armar a su ejército hasta un nivel equivalente al israelita y que demostró ser capaz de plantar cara a los israelitas y salir airoso. Por otra parte, la actitud de Egipto hacia los rebeldes argelinos, encrespaba a Francia que se volcó en los suministros militares a Israel, de manera que en nuestro año 1967, más del 50% de la aviación israelí era de fabricación francesa y muchos del otro 50% era de fabricación propia bajo patente francesa (Fouga Magisters).

Todas las tensiones, pequeñas emboscadas e incursiones de Al Fatah, no hacían presagiar nada nuevo pero no fue hasta mayo del 67 que una serie de filtraciones y malos entendidos, subieron el tono de las amenazas que llevaron a Nasser a desplazar una parte muy importante de sus efectivos, a la península del Sinaí y a solicitar el repliegue de los efectivos de la ONU que separaban a los contendientes; se firmaron tratados de defensa mutua sirio-egipcios e incluso al final uno jordano-egipcio. La duda a finales de mayo era quien desencadenaría el primer golpe y ahí prevalecieron las peticiones del Estado Mayor judío. 

Llegados al momento decisivo, las fuerzas enfrentadas eran muy favorables a los países árabes que iban a enfrentarse directa o indirectamente con Israel. Se enfrentaba una comunidad de 2.000.000 de habitantes contra una amalgama que alcanzaba los 50.000.000; si bien desde el punto militar las diferencias se reducían notablemente: 
                                       
                                                                 
Realmente iban a enfrentarse los ejércitos de los países con frontera común y pequeños contingentes de Irak y Arabia Saudí que reforzarían al ejército jordano. Líbano se mantuvo al margen. Por tanto: 264.000 hombres con 800 tanques y 400 aviones por parte israelí contra 450.000 hombres con 1900 tanques y 600 aviones de los ejércitos árabes. Era evidente que quien dominase el aire tendría muchas ventajas frente a fuerzas que deberían desplazarse por terrenos abiertos y ahí los israelitas jugaron su mejor baza.

El lunes 5 a las 9 de la mañana, los aviones israelitas atacaron las bases aéreas egipcias que representaban el 80% de la aviación árabe. Conocían las ubicaciones y las costumbres y por eso eligieron esa hora, cuando las patrullas aéreas de alerta temprana habían vuelto a tierra al desaparecer el riesgo de ataque con el amanecer. Además los aviones atacantes volaban a baja cota para no ser detectados por los radares de tierra y a una distancia exacta cogían cota para que al verles en los radares, los pilotos egipcios calentaran motores que eran el objetivo de los cohetes de los aviones que se guiaban por calor. También utilizaron bombas perforantes para destrozar las pistas de los aeródromos. En las tres primeras horas, cerca de 300 aviones de la RAU quedaron destruidos.

Sin apoyo aéreo las tropas egipcias aguantaron tres días antes de que todo el Sinaí y la franja de Gaza fuesen ocupadas por Israel. Simultáneamente en el frente central los jordanos aguantaron gracias a su Legión Árabe, formada y entrenada por oficiales ingleses, pero la prometida cobertura aérea egipcia no se cumplió y cuando una vez eliminado el frente sur, en el Sinaí, lo permitió quien si hizo sentir su poder aéreo fué Israel y la defensa jordana se derrumbó; con la pérdida de Jerusalén y la Cisjordania. En el frente norte, igual suerte corrieron los sirios que rápidamente perdieron los altos del Golan y cuando tropas israelíes se encontraban cerca de Damasco, llegó el alto el fuego de la ONU; mal aceptado por el vencedor.
La cara de la victoria en el muro de las lamentaciones y
la entrada de Moshe Dayan en Jerusalén por la puerta del León

 El 11 de junio la guerra había terminado, dejando atrás 15.000 muertos del lado árabe y menos de 900 en el campo israelita. Egipto perdió 800 tanques, de ellos 300 intactos y más del 80% de su aviación; perdió un 20% de su territorio y el control del Canal que ahora tenía una orilla en poder de Israel. Seis años más tarde esta barrera fue insuficiente para frenar el ataque egipcio del Yom Kipur. Probablemente quien más perdió fue Jordania con casi el 40% del total de los muertos y la pérdida de la rica y turística Cisjordania; además de ser receptor de miles de palestinos huidos que ocuparon campos de refugiados.
Campo de refugiados Za´atarí. La 4ª ciudad de Jordania
Conclusiones: Israel obtuvo una victoria aplastante pero no le dio lo que buscaba, el reconocimiento de sus vecinos y eso que insistentemente ofreció paz por territorios. Aumentaron los atentados en una guerra de desgaste que le obligaba a mantener movilizado a un ejército numeroso que sacaba de la masa productiva del país. Además se encontró con una población no asimilable de varios millones que ocupaban Gaza y Cisjordania y a los que tenía que ayudar a subsistir. EEUU lo eligió como gendarme de la zona, especialmente tras la caída de Sha. Una vez superado el susto de la guerra del Yom Kipur, octubre de 1973, Israel buscó su seguridad en un escudo nuclear que algunos estudios cifran el 115 bombas atómicas y en el desarrollo y fabricación de armas de última generación como el carro medio Merkava, entre los tres mejores del mundo; sistemas anti misiles probados con éxito; armas automáticas de infantería;...


Complejo nuclear de Dimona en el desierto del Neguev
Terminaremos volviendo al título del artículo, Israel pasó de una sociedad básicamente agrícola con una concepción de la propiedad y de los medios de producción marxista-socialista a una economía capitalista moderna caracterizada por un sector público relativamente importante y un sector de alta tecnología en rápido crecimiento. Las empresas israelíes, principalmente en los sectores citados, son muy apreciadas en los mercados financieros mundiales: Israel es el segundo país en número de empresas que cotizan en el Nasdaq.





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