viernes, 18 de mayo de 2018

TODO ESTÁ PLANIFICADO. EL LIBRO BLANCO DE LA TRANSICIÓN NACIONAL

El entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, presentó el 29 de septiembre de 2014 en el Palau de la Generalitat, el Libro Blanco de la Transición Nacional, que reúne los 18 informes del Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN) sobre el proceso soberanista y añade una síntesis de todos ellos e incluye los discursos del presidente del CATN, Carles Viver Pi-Sunyer; de la vicepresidenta, Núria Bosch, y de Mas. Algunas de sus predicciones son que, si prospera la secesión, el PIB caería hasta un 2% por un posible boicot desde el resto de España; y una secesión unilateral y sin acuerdo con el Estado tendría un coste inicial de 4.500 a 5.000 millones de euros al mes, que se costearían mediante créditos, emisiones de deuda o 'bonos patrióticos'.En cuanto a la permanencia a la UE, el Consell cree que Cataluña cumple 31 de los 34 requisitos, y quiere que el euro siga siendo su moneda, sea miembro o no de la UE. El CATN lo forman 15 miembros, de ellos 14 pata negra con sus dos apellidos catalanes y uno con dos apellidos no catalanes; con lo que el Consell incumple una realidad en Cataluña en la que los cinco apellidos más frecuentes son: Gracía, Martínez, López, Sanchez y Rodriguez

“Cataluña, desde siempre, se ha sentido Nación. Nunca antes los catalanes hemos tenido en nuestras manos la oportunidad de decidir nuestro futuro como ahora”






Artur Mas i Gavarró
presidente de la Generalitat de Cataluña.


En las siguientes líneas analizo la Síntesis del referido libro, recogiendo literalmente las frases y textos que me han parecido más significativos, con indicación de su ubicación. Aquí el enlace para el texto íntegro:

http://www.rinconcete.com/files/cat_doc_llibre_blanc_sintesis_castella.pdf

En la pag. 7 expresan un deseo que se ha demostrado que es mentira:
Queremos decidir nuestro futuro, pero debemos hacerlo con seriedad y rigor, siendo conscientes del camino que iniciamos y desde el respeto absoluto a la divergencia y la diversidad de ideas, que son precisamente los valores que nos hacen grandes y fuertes como sociedad.
“Hacer de Cataluña un país nuevo donde todo el mundo viva mejor, donde se garantice la cohesión social y el bienestar de las personas”
La salida, en la mayor parte solo sedes sociales que es una media mentira, echa por tierra este objetivo. Además si es mejor para la cohesión social pues no entiendo las amenazas a los que no se sienten nacionalistas.

Más adelante, pag 11, va justificando los motivos de su cambio de autonomía ejemplar hacia el derecho a decidir:
En junio de 2006 el Estatuto fue sometido a referéndum del pueblo de Cataluña, el cual manifestó, holgadamente, su apoyo al mismo.
La realidad es que fue apoyado por el 73,9% del 48,85% que acudió a votar, es decir fue aprobado por el 36,1% del censo. El Estatut que nadie necesitaba y que el ínclito Zapatero ofreció a Maragall, no mereció ni que la mitad de los censados acudiesen a votar, es decir 1.900.000, que veremos que es una cifra que se repite en numerosas ocasiones y convocatorias.

En las elecciones catalanas de 2010, los independentistas obtienen 1.600.000 votos, equivalentes al 49% de los votos emitidos o un 30% del censo. Nuevamente al 40% de posibles votantes, no les interesa y con esa "espléndida mayoría", Artur Mas se dirige a Mariano Rajoy para exigirle un cupo similar al vasco, al que en su momento renunció Jordi Pujol y de la negativa nace el actual procés. Empezamos con el España nos roba, que no es nuevo pues ya se utilizaba en 1904 en la revista Cu-Cut
El nuevo Gobierno asumió, fruto del mandato electoral, la reclamación de un pacto fiscal que pusiera fin al drenaje continuo de recursos que para Cataluña significa la pérdida anual de un ocho por ciento del PIB. El Gobierno Central rechazó la petición y esta negativa fue el hecho principal que precipitó la convocatoria de nuevas elecciones.
España nos roba, 1904
 En las elecciones de 2012 los independentistas: Ciu, ERC, CUP y algún otro, consiguen similar resultado al de los dos años anteriores, un 34% del censo, a pesar de una menor abstención (el 30%); aunque para ellos es un exitazo que les legitimiza para caminar por la senda del derecho a decidir.
El Parlamento surgido de estas nuevas elecciones conformó una clara mayoría de los partidos que habían acudido a las urnas bajo el compromiso del derecho a decidir, el compromiso de someter a consulta al pueblo de Cataluña su futuro político.
En la pag. 21 y siguientes defiende el derecho histórico que tienen como nación diferenciada:
Históricamente, y cuando las circunstancias políticas españolas lo han permitido, Cataluña ha mostrado una voluntad constante de organizarse como comunidad política diferenciada y de recuperar sus instituciones políticas y fiscales abolidas varias veces (años 1714, 1923 y 1939).
En la pag 23 insisten en el España nos roba y se justifican con el principio de ordinalidad y el intento destructivo sobre el idioma catalán. Para evitarlo solo existe la opción de ser un estado soberano
 Son ejemplos concretos de la falta de garantías políticas del sistema actual: el déficit fiscal con España; el volumen bajo de las inversiones públicas del Estado y el incumplimiento sistemático en la ejecución de los planes aprobados; además del rechazo por parte del Estado a negociar un pacto fiscal propuesto por las fuerzas políticas catalanas y las decisiones dirigidas a convertir el catalán en una lengua progresivamente marginal. Ante esta realidad, la única solución posible sería conceder poder a Cataluña para vetar aquellas normas o intervenciones españolas que perjudicaran los intereses catalanes. Este poder de veto es precisamente el que se da entre Estados soberanos
En esa línea, el ya investido presidente de la Generalitat, Quim Torra, vetó la presencia del Gobierno español durante su toma de posesión, del pasado 17 de mayo. Torra se está mostrando un experto en buscar bronca por detalles insignificantes. Así, también pidió que no estuviese en el acto la bandera española, como es preceptivo por ley. En la anterior toma, Puigdemont la escondió.
UGT de Cataluña dice que el catalán está en riesgo; 18.05.18
En la pag. 25 se declara la conveniencia de realizar la consulta, a cualquier precio, para dar visibilidad internacional al contencioso con el Estado.
La consulta da visibilidad internacional a Cataluña y la afirma como sujeto político. La consulta sitúa a Cataluña ante los actores internacionales como sujeto político con voluntad y capacidad de tomar decisiones propias y diferenciadas. Su contencioso con el Estado queda visualizado.
Visualización de la consulta y violencia del Estado
 En la pag 26 analizan las opciones legales con el beneplácito del Estado, si bien entienden que es más rápido crear sus propias leyes, llevado a efecto los días 6 y 7 de septiembre de 2017.
 Las vías legales que dan un mayor protagonismo a la Generalitat y a los ciudadanos de Cataluña y más celeridad al proceso. Si se tiene en cuenta el criterio del máximo protagonismo de la Generalitat y de los ciudadanos de Cataluña en la convocatoria de la consulta y en su desarrollo, así como el criterio de la mayor celeridad posible, estos dos objetivos se logran mejor a través de las leyes catalanas que no de las vías de los arts. 92, 150.2 de la Constitución española o la de la reforma constitucional. 
Solo la visualización exterior y la mediación como reacción a la violencia del Estado, al que hay que provocar, puede marcar una salida pues el ordenamiento no lo permite.
Ni el derecho de la UE ni el derecho internacional contienen ninguna disposición que prevea un procedimiento al que se pueda acoger la Generalitat para convocar una consulta como la que se reclama mayoritariamente en Cataluña. Tanto según el derecho internacional como según el derecho de la UE, este asunto se considera una cuestión que, en esencia, hay que dirimir internamente, dentro de cada Estado.
En la pag 28 explica como actuar tras la pregunta con un resultado si-si, llegando a la DUI en caso de que el Estado no se avenga a negociar. Situación vivida claramente en el mes de octubre tras el supuesto referéndum del 1º O que naturalmente contemplaba la negativa del Estado y su proclamación unilateral de la República Catalana. Todo planificado, nada al azar.
La Generalitat, estaría obligada a plantear al Estado el proyecto de secesión. Lo podría hacer presentando una iniciativa de reforma constitucional o bien planteando una negociación directa con el Estado al margen del procedimiento de reforma constitucional. La primera alternativa tiene la ventaja política y jurídica propia del respeto escrupuloso de la legalidad vigente; tiene el inconveniente de que el Estado puede bloquear el proceso, lo que obligaría a acudir a soluciones políticas, incluida, si procede, la mediación internacional, y daría paso a la posibilidad de utilizar vías alternativas, como la DUI, en los términos que se exponen en el capítulo siguiente

En la pag. 30, explican los pasos a seguir si se ponen trabas a unas elecciones plebiscitarias o referéndum, para terminar diciendo que el mutuo acuerdo sería muy lento; vamos que hay que ir a la brava y así lo expresó meridianamente el señor Quim Torra en su discurso programático.
 En el caso de las DUI que no son culminación de unas elecciones plebiscitarias, se pueden considerar políticamente legítimas si son consecuencia de haber impedido el Estado unas elecciones plebiscitarias o de haber adoptado actitudes de bloqueo a la hora de implementar los resultados de una consulta legal. Las dos partes deberían admitir el procedimiento a partir de reglas pactadas y la legitimidad del resultado final del proceso. Aun así, además de la dificultad de que el Estado acepte una mediación de este tipo y de la complejidad de todo el proceso, esta propuesta tiene el inconveniente fundamental de su previsible excesiva duración, dada la experiencia en otros procesos de este tipo. 
En las páginas 31 y 32 relata como transcurriría el proceso de secesión si se realizase de acuerdo con el Estado, todo iría sobre ruedas y la Generaliltat podría ir negociando sus incorporación a los Organismos políticos y económicos, mientras seguía formando parte de España y cuando todo estuviese conseguido pues se desengancharían sin sobresaltos. El ordenamiento jurídico se mantendría vigente el español mientras iban adecuando las leyes a su nueva situación. Así hasta Ítaca.
El País de las Maravillas.
En la pag. 33 ya abordan la posibilidad de que el Estado se negase a la ruptura amable. Planifican cómo responder mediante la voluntad popular a la intervención con el 155. Nada les pilla de sorpresa y esperan a que se diluya en un tiempo breve para volver a recuperar el funcionamiento de las instituciones. Acabamos de ver como Quim Torra ya ordena que se recupere el Diplocat, quiere nuevamente a Trapero como jefe de los Mossos y que los anteriores Consejeros vuelvan a sus consejerías como si no hubiese ocurrido nada.
en un escenario de no colaboración, la actitud del Estado puede tener varios grados de intensidad: desde una posición pasiva, no beligerante con respecto a los actos que se vayan adoptando en Cataluña para hacer avanzar el proceso, hasta una oposición activa y beligerante ante cualquier movimiento en Cataluña que vaya en la dirección de constituir un Estado propio. El Estado, además, tiene a su disposición el instrumento del artículo 155 de la Constitución española en este sentido, que entre dichas medidas podría figurar la intervención de algunas instituciones y/o servicios de la Generalitat e, incluso, la suspensión de la autonomía. Y, en caso de una reacción extrema, no se debe excluir que el Estado pueda recorrer, en posible concurrencia con algunas de las medidas ya indicadas, a la declaración de algunos de los estados excepcionales que prevé el artículo 116 de la Constitución. se debe notar que resultaría muy difícil ahogar la voluntad popular y evitar que se manifieste en el futuro. Incluso en el caso extremo de suspensión del autogobierno, esta suspensión no podría tener carácter indefinido ni menos aún definitivo y, por lo tanto, la voluntad popular y la voluntad institucional podrían seguir manifestándose una vez recuperada la autonomía y el funcionamiento ordinario de las instituciones.
En la pag. 34 ya estudian las acciones para llegar a la independencia sin acuerdo con el Estado y para ello previamente tienen que preparar las estructuras del nuevo estado de forma paulatina y sin apoyo estatal. Es lo que llevan haciendo estos últimos años como con la Hacienda Propia, intento de Seguridad Social... Lo que les falló en 27 0, fué la desconexión jurídica y policial y en eso se prepararan mejor la próxima vez con unos CDR más activos, unos Mossos menos titubeantes y con alianzas y/o armas ¿rusas? o del mercado negro. Además Quim Torra pretende la salida de los 3.300 guardias civiles que hay actualmente en Cataluña. Su próximo golpe no será telegrafiado para que el Estado lleve otra vez a los 10.000 piolines.
Quim Torra dispondrá de 17.000 mossos armados y depurados.
https://okdiario.com/espana/cataluna/2018/05/14/quim-torra-sugiere-levantamiento-armado-reivindicar-que-ningun-estatuto-ya-nos-vale-2276184
Una proclamación de este tipo solo se puede producir, para ser eficaz, cuando se puede ejercer de manera efectiva el gobierno del territorio. Esto implica disponer de las estructuras de estado básicas e indispensables para esta finalidad, sin la colaboración amable del Estado. Pero para que resulte efectiva una declaración o proclamación unilateral de independencia al menos deben tener la entidad y la capacidad suficientes para asegurar el ejercicio de sus funciones básicas. Sin esta condición, el nuevo Estado no podría nacer de forma efectiva. La declaración o proclamación unilateral de independencia, en este contexto, conlleva la voluntad de desconectar de manera inmediata de las instituciones del Estado español y de su ordenamiento jurídico, de forma que ya no se reconoce la autoridad de aquellas instituciones ni la vinculación a aquel Estado.
En la pag. 35, expresan que la DUI no implica que no se pueda negociar con el Estado una solución amable; como la que esperaba Puigdemont el 27 O y la expresada por Quim Torra entre sus desvaríos ofensivos. Todo planificado y nada es casual.
 Finalmente, hay que constatar que la declaración o proclamación unilateral de independencia no debería implicar necesariamente un cierre a la voluntad de negociar con el Estado y reconducir la situación hacia el escenario de la colaboración y aún más, a continuar los esfuerzos para conseguir una mediación, probablemente internacional, que la permita.
Pag. 36 y siguientes, estudian y planifican como seria la Cataluña independiente, que legislación se daría, sus elecciones constituyentes...No analizo estos sueños pues si consiguen su independencia, allá ellos como se organicen. Solo nos interesa ver cómo piensan quedarse con los funcionarios estatales, propiedades del Estado,..., 
 1.4 Tercera etapa de la creación del nuevo Estado catalán: de la proclamación o declaración unilateral de independencia a la aprobación de la Constitución
Curioso cómo siguen estudiando, a su conveniencia, las opciones de desacuerdo con el Estado y naturalmente su obsesión por la intermediación internacional.
Pag. 46.- El recurso a la mediación internacional hay que contemplarlo también para la hipótesis de que la sucesión entre Administraciones entre el Estado español y el nuevo Estado catalán independiente, se produjera en un escenario eventual y no deseable de no colaboración entre las partes implicadas. En este sentido, en el caso de una secesión no pactada, las negociaciones para la sucesión de Administraciones entre el Estado español y el Estado catalán independiente se deberían llevar a cabo en el marco internacional, y los acuerdos resultantes tendrían el carácter de tratado internacional, por lo que su incumplimiento generaría la responsabilidad internacional del causante.
A partir de la pag. 53, comienzan sus repartos 
 1.6 La distribución de activos y pasivos con el Estado español. Hay una serie de bienes y derechos que el Estado español tendría que transferir al nuevo Estado, así como una serie de deudas y obligaciones que este nuevo Estado tendría que asumir. Sin embargo, esta cuestión, en relación con la sucesión de Estados, está poco regulada desde el punto de vista del derecho internacional: existen pocas normas de cumplimiento obligado. El reparto de activos y pasivos con posterioridad a la fecha efectiva de la secesión puede generar cierta desconfianza en los mercados internacionales. Sin embargo, las negociaciones con posterioridad a la secesión se podrían llevar a cabo a través de mediadores internacionales y de acuerdo con el derecho internacional que regula la materia. El Estado catalán tendría que asumir la deuda de la Generalitat de Cataluña y de sus ayuntamientos, pero no debería asumir la deuda de entidades territoriales ajenas a su territorio. Ninguna de las partes puede reclamar la soberanía en exclusiva de los recursos hidráulicos y energéticos compartidos.
A partir de la pag. 63, sus organizaciones
 2. La organización de Cataluña como nuevo Estado. 
Resolver la totalidad de la demarcación hidrográfica catalana y los acuerdos oportunos para la gestión internacional de las cuencas afectadas con España, Andorra y Francia, y establecer acuerdos provisionales con el Estado español sobre la gestión del agua hasta que no se negocie, de acuerdo con la DMA, la gestión compartida de la cuenca internacional del Ebro. Del mismo modo, habría que asegurar el funcionamiento óptimo de las más de 440 depuradoras existentes en Cataluña. Medidas para prevenir los riesgos extrínsecos derivados de una actitud de no colaboración del Estado español.
A partir de la pag. 105, las relaciones con el Estado deberían ser amistosas como las actuales pues el 50% de la población con más de 14 años, tiene el castellano como lengua habitual y más de 3.000.000 de españoles nacidos fuera de Cataluña, llegaron a esta comunidad durante el siglo pasado.

 3. La cooperación entre Cataluña y el Estado español. La independencia de Cataluña de España no debería comportar dificultades insalvables para llegar a un grado de relaciones e intercambios parecido al actual. Y muy especialmente si la negociación de la separación no cuestiona la continuidad de Cataluña dentro de la UE. Pero, incluso en el caso hipotético de que Cataluña quedara temporalmente fuera, siempre que el nuevo Estado catalán se adhiriera a tratados como el de Schengen o el de la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio), a organizaciones europeas e internacionales y a las nuevas redes y espacios que van más allá de la UE, una vez acomodados a las nuevas reglas de juego, los intercambios entre Cataluña y el Estado español deberían volver a fluir progresivamente tan bien como hasta ahora.
El resto recoge sus integraciones en los Organismos Internacionales y su especial relación con los otros pueblos de habla catalana. 

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