lunes, 25 de julio de 2016

95 AÑOS DE ANUAL Y MONTE ARRUIT. EL ABUELO CARMELO

Hoy 25 de julio celebramos el día del Apóstol Santiago, otrora Santiago matamoros, en medio de la confusión y desasosiego que producen los continuos atentados de lobos solitarios de ideología islamista: en Niza, Munich, Ansbach..., sin olvidarnos del golpe y contra-golpe de Erdogan en Turquía. Pero en la línea de este blog, buscaré algo de historia y curiosidad y miraré 90 y 95 años atrás, a nuestra malhadada aventura marroquí, en la que participó y sobrevivió un bisabuelo de mis hijos. Efectivamente el 17 de julio de 1921 el ejército español es derrotado en Iriguiben, el 22 en Anual y comienza una desbandada hacia Monte Arruit, que lleva a culminar la masacre, en 2 de agosto, cuando se firma la rendición de los defensores bajo condiciones de salvaguardar su vida, con los hombres de Abd el-Krim. Cuando empieza la evacuación de los soldados desarmados, los rifeños, sin respetar lo pactado, se lanzan sobre ellos asesinando y ultrajando sus cadáveres. Cinco años mas tarde, tras el desembarco en Alhucemas en septiembre de 1925 y meses de dura lucha, Ab el-Krim se entrega a los franceses en abril de 1926 y es deportado en agosto a la Isla Reunión. Tras su rendición las tropas españolas solo tienen la oposición de la harka de Hariro que es derrotado y muerto justo hace 90 años. Aún en 1927 hubo un intento de insurrección que nos costó varios centenares de bajas pero Marruecos quedó definitivamente pacificado hasta su independencia en marzo de 1956. Hace 95 años Santiago no se celebró, sino con dolor, por los miles de muertos en Anual y preludio de Monte Arruit

Cadáveres insepultos de soldados españoles, a la llegada de sus compañeros
algo más de cuatro años más tarde.

Empezaremos situando los antecedentes en 1860 cuando para frenar los continuos ataques del Sultán de marruecos a Ceuta, se organizó una expedición para alejar la amenaza y tomar Tetuan, en cuya operación exitosa destacaron los voluntarios catalanes a las órdenes del general Juan Prim. Esta intervención sirvió para que 50 años más tarde, Francia e Inglaterra nos adjudicaran en la Conferencia de Algeciras (1906) el protectorado de la zona pobre y belicosa de Marruecos. Se ponía así punto final a un litigio entre la imperial Alemania que quería tener presencia en el norte de África y Francia e Inglaterra que se oponían a ello.

El general Prim al frente de sus voluntarios catalanes.

El único interés se centraba, económicamente, en las minas que se explotaron bajo el control del Conde de Romanones. Hubo ligeros enfrentamientos entre obreros y rifeños, con varios muertos, y el 9 de julio para intentar desalojar a los franco tiradores, se inicia una marcha nocturna con las tropas que se pierden y amanecen en pleno barranco, donde se produce el conocido desastre del Barranco del Lobo, el 27 de julio de 1909, con 100 muertos y más de 500 heridos. Coincidiendo con estos enfrentamientos, se solicitan reservistas que acantonados en Barcelona inician protestas que terminan desencadenando la llamada Semana Trágica, entre el 26 de julio y el 2 de agosto del referido 1909. Las tropas estaban formadas por trabajadores que no habían podido pagar la cuota que les habría evitado ir a la guerra. Un ejército poco formado y sin fervor patriota. Muchos de los reservistas de la semana Trágica eran padres de familia y su marcha arrojaba a sus familias a la miseria y el hambre. El gobierno lo presidía Antonio Maura.

Con una paz inestable la política consistía en ganarse a los líderes locales mediante prebendas, que los jeques se fueran occidentalizando y sus hijos estudiasen en las universidades españolas. Durante diez años el sistema funcionó razonablemente hasta que Ab el-Krim comenzó a organizar a los rifeños y a imbuirles la idea de una República independiente. Las hostilidades comenzaron en junio de 1921 con el ataque a una posición aislada en la que los soldados españoles perdieron cerca de 200 hombre en su desbandada y dejaron abundante material de guerra. Estas posiciones aisladas era el sistema ideado por el general Silvestre, posiciones que carecían de aguada y que para enviarles suministros había que organizar columnas que en las barrancadas eran fácilmente emboscables. A veces los rifeños negociaban con los asediados su salida a cambio de sus armas y dinero. Así se produjeron los desastres que ocasionaron en la última semana de julio y primeros días de agosto más de 10.000 muertos y la pérdida de 20.000 fusiles, 400 ametralladoras y 130 cañones. Annual y Monte Arruit pasaron a la historia como los combates más sangrientos del ejército español y encabezando junto con Adua, 1896 (abisinios sobre italianos) e Isandhlwana, 1879 (zulúes sobre ingleses), las mayores derrotas de ejércitos europeos en África. Aquí un estupendo artículo sobre Anual y Monte Arruit

http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2014/07/22/53ce4ec0e2704e2e058b457e.html

Pero además de los muertos, había 492 prisioneros de los cuales volvieron a casa 350, en enero de 1923; tras pasar casi dos años de cruel cautiverio. Cruel porque así me lo contó uno de ellos el abuelo Carmelo Balsera. Digo abuelo porque 31 años después nació su nieta Pilar, madre de mis dos hijos. El abuelo Carmelo, "el aparecido", como le apodaron, a su vuelta, en su pueblo extremeño (Barcarrota), volvió pesando menos de 50 k, es decir 35 k. menos de su peso habitual. Sufrían piojos y pulgas, con alguna de las cuales echaban carreras, que normalmente ganaba la del general Navarro. Veían como los carceleros se comían el contenido de sus paquetes de la Cruz Roja, mientras ellos morían de hambre. Tampoco les entregaban productos de limpieza ni sanitarios y les mantenían en condiciones miserables. Fueron liberados gracias a las gestiones del financiero vasco Horacio Echevarrieta que aportó los cuatro millones de pesetas, en duros de plata, y que negoció el periodista Otayza con el propio Ab el-Krim.

General Navarro en 1922 ,durante su cautiverio,
con el periodista Oteyza

 Cada prisionero se liberaba contra el pago de una caja de municiones llena de duros de plata que los "moros", así les llamó siempre el abuelo, contaban de uno en uno antes de permitir su acceso al barco, Gandía, anclado a la vista. Muchos murieron en la travesía porque se hartaron de comer y sus estómagos no lo soportaron, él supo contenerse. Les mantuvieron una temporada en Málaga antes de que les dejasen volver a sus hogares, con una presencia y salud aceptable. Posteriormente recibió, de Alfonso XIII, esta cámara con la que trabajó de fotógrafo en su pueblo. Me la regaló a mí y la conservo con gran cariño.

Cámara que el abuelo Carmelo recibió del rey Alfonso XIII,
 tras su liberación en 1923

Los emires amigos del gobierno protestaron pues era darle financiación a los rifeños y efectivamente el poder de estos aumentó notablemente hasta que el 8 de septiembre de 1925 el desembarco de Alhucemas significó el principio del fin de las esperanzas rifeñas. Tres meses después del desembarco, las columnas de Franco, Saro, Varela, Campins.., arrasaron el Rif y vengaron las matanzas de Anual y Monte Arruit.

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Diez años más tarde, agosto del 36, los rifeños cruzaban el Estrecho, encuadrados en el ejército sublevado de África, e iniciaban el avance hacia Madrid. Nuevamente españoles volvían a sufrir la puntería, el valor y la rudeza (a veces rayana en la crueldad) de estos magníficos combatientes.

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