miércoles, 25 de julio de 2018

EL NARCISISMO DE SANCHEZ

El Astrolabio, "Escuchen a Borrell", de Bieito Rubido en el ABC, me ha dado la entrada para este artículo, que llevaba varios días pensando, sobre la personalidad de Pedro Sanchez; fielmente reflejada en el capítulo 1º de la 2ª parte del libro, El Impostor, de Javier Cercas. Mientras leía el referido libro sobre la impostura y falsedad de Enric Marco, me encontré con el capítulo en el que Cercas describe parte de la personalidad de Enric Marco (falso prisionero de campos de trabajo y exterminio nazis y de otras peripecias durante la G.C.); como un narcisista. Según leía la descripción, más veía reflejado a Pedro Sanchez; visión subjetiva, naturalmente.


Coincide Bieito con Borrell, en que con el nuevo golpe de timón de Puigdemont en su deriva independentista y las peticiones del resto del gobierno Frankenstein; mejor  haría Sanchez en pensar en elecciones que ceder ni un ápice más a los independentistas, y así empieza a oírse a ministros de su gabinete, entre ellos Borrell.  Pero esa decisión depende de lo que de verdad tenga en su cabeza y en su credo democrático el actual interino de La Moncloa. Para ello es imprescindible que deje de mirarse al espejo o a las manos o viajar como un nuevo rico y reconociese que el panorama político actual, en gran medida, es culpa de su «no es no». Porque las prisas nunca son buenas y las ansiedades en política siempre se pagan; máxime cuando el poder se alcanza por la puerta de atrás, careciendo de dignidad aunque sea legal.

Sanchez, íntimamente enamorado de Obama, busca y consigue la foto con Trump, foto que nos costará un 1% del PIB en gastos de Defensa, al comprometer un 2% cuando ahora no llegamos ni al 1%. Para quedar bien con su anteriormente odiada Merkel, se compromete a recibir los inmigrantes que la poderosa y sin paro, Alemania, nos envíe. Dentro de esa necesidad de llamar la atención, aprovechó a los inmigrantes del Aquarius para hacerse la foto, patochada que ha conseguido que las mafias cambien sus rutas hacia aguas del estrecho. Ya recibimos un Aquarius semanalmente; Algeciras y La Línea están superados en su capacidad; mientras Sanchez, al FIB a hacerse la foto juvenil y luciendo señora. Penoso, pero explicable con la definición del libro de Cercas. Intentar comprenderlo es acercarme al personaje, a su increíble talento para el embuste y la representación, sin que se le caiga la cara de vergüenza.


                                                        
Marco, en la novela y Pedro Sanchez, en nuestra/mi realidad subjetiva, es un narcisista de manual; caracterizado por la fe ciega y sin motivo de su propia grandeza, por la necesidad compulsiva de admiración y por la falta de empatía (La empatía (del griego ἐμπαθής, «emocionado») es la capacidad de percibir, compartir y comprender (en un contexto común) lo que otro ser puede sentir.).« El narcisista posee un sentido exagerado de la propia importancia, practica el autobombo sin pudor, a todas horas y con cualquier excusa y haya hecho lo que haya hecho, espera ser reconocido como un individuo superior. Además de tender a la arrogancia y la soberbia, cultiva fantasías de éxito y poder ilimitado y reacio a ponerse en la piel de los demás; no duda en explotarlos »: la Vice hablando de actividad cultural para tapar el viaje a ver a los Killers; la obsesión por sacar a Franco el Valle de los Caídos y enfrentar al PP de Casado a una votación que permita aislarlos como fachas

Así vemos como Pedro Sanchez corre en busca de una foto con Obama, en visita particular, sin ponderar su ridículo y enfrentando su simpleza con la foto de Obama con el Rey Felipe VI, ejerciendo de cicerone, en el Museo Reina Sofía. Recorrido minucioso y con detención en el Guernica, para las explicaciones del mismo.

« El narcisista es un seductor imparable, un manipulador nato, un líder deseoso de captar seguidores, un hombre sediento de poder y de control, casi blindado frente al sentimiento de culpa» . El narcisista, como Narciso, no se enamora de nadie y este según cuenta la leyenda, al ir a beber en una fuente se ve reflejado y se enamora de sí, poniendo en marcha la maldición de la diosa ECO (despechada por no conseguir el amor de Narciso), por mediación de la diosa Némesis. Tal como predijo a su madre, el ciego Tiresias, Narciso muere al enamorarse de sí y su cadáver se convierte en una flor amarilla con pétalos blancos alrededor del centro: la flor del narciso. Narciso no se enamora de sí mismo sino de su imagen, no se enamora de la realidad si no de su ficción. Sanchez está enamorado de su imagen y podría ocurrir que eso le distrajera de su verdadera personalidad y le llevase a una política vana de postureo incontrolado.
¡¡que mirada, como no se va a dejar manipular!!


Un narcisismo que le lleva a pisar/destripar a Elena Valenciano, a la vieja guardia socialista, a Susana Diaz en las sorprendentes primarias en que embauca a sus bases;  a su ladina forma de alcanzar el poder traicionando a Mariano Rajoy que una semana antes a la moción de censura le ponía de ejemplo de madurez y fiabilidad; pasar de prometer elecciones rápidamente a decir que agotará la legislatura; mantener unos presupuestos que le daban urticaria y luego querer retocar el techo de gasto; decir que lo peor que le ha pasado a Cataluña es el independentismo y ahora hacerle su socio...

Soplar y sorber sin atragantarse. ¿Cual es la verdadera imagen que tiene de sí mismo?. Sin olvidar que su ego le impulsa a preparar sus próximas generales para mantener su poltrona como vencedor en ellas y no con sus vergonzantes 84 actuales; tras dos derrotas consecutivas.

Sonrisa Profidén que embelesa
Los perdedores por oponerse
al gobierno Frankenstein, en 2016




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