martes, 10 de septiembre de 2019

DESASTRES NAVALES. EL MISTERIO DEL HUNDIMIENTO DEL VALBANERA

Hace tres años y medio que escribí un artículo titulado "Grandes desastres navales que "casi nadie" recuerda pero olvidé uno que afectaba a un vapor español, del que he tenido noticias hoy, mientras leía un artículo del diario ABC en el que recuerda el centenario del hundimiento del vapor, de carga y pasaje, "Valbanera"; cuando navegaba entre Santiago de Cuba y La Habana; en una zona que bordea el temido Triángulo de las Bermudas. Lo más tétrico es que no hubo supervivientes entre los cerca de 500 pasajeros, ni entre la tripulación de 80 hombres. El Valbanera fue un barco de pasajeros español, construido en Glasgow en 1906. Tenía unos 120 m de eslora y desplazaba 4990 toneladas brutas. Hacía la ruta Barcelona con Cuba y transportaba carga y pasajeros, principalmente emigrantes españoles en busca de fortuna o simplemente trabajo. Podía transportar hasta 1.200 pasajeros. Es la mayor catástrofe naval, en tiempo de paz, de un barco español.
El Valbanera
Tres años antes, en marzo de 1916, el vapor Príncipe de Asturias se hundió con 450 personas, de un total de 600 pasajeros y tripulante. Se aproximaba al puerto de Santos en la costa de Brasil y debido a la intensa niebla llevaba varios días navegando a estima pues no habían podido confirmar su posición con el sextante al no ver ni el sol ni las estrellas. Estimando su posición y enfrentado a una potente tormenta el capitán, con gran experiencia, disminuyó su velocidad e intentó virar en paralelo a la supuesta línea de la costa pero súbitamente se encontró con el parpadeo del faro que andaba buscando pero a una distancia muy próxima; demasiado tarde para reaccionar. El barco saltó sobre los arrecifes y se abrió el casco por la quilla y afectó directamente a la sala de máquinas. Con el fallo de las calderas se interrumpió el suministro eléctrico y no se pudo enviar señal de socorro. Cinco minutos después del choque, hubo una explosión y el barco se fue a pique. Los supervivientes sufrieron el temporal y vivieron una noche dantesca; el accidente ocurrió también de madrugada.



                             Vapor Príncipe de Asturias


Volviendo a nuestro Valbanera, reseñar que sus restos se encontraron en medio del silencio del océano, hundidos en arenas movedizas y aguas atestadas de tiburones y barracudas; pero no solo no aparecieron restos de los náufragos sino que los buzos tampoco encontraron en el pecio, los cuerpos de los fallecidos El barco permanece en el fondo del mar en el Bajo de la Media Luna, a cuarenta millas al oeste de Cayo Hueso y las investigaciones de la época no llegaron a ninguna conclusión razonable. ¿Acaso la respuesta esté en su proximidad al enigmático Triángulo de las Bermudas?
Restos del Valbuena




El 10 de agosto de 1919, tras varios aplazamientos, el vapor Valbanera zarpó de Barcelona; hizo escala en Valencia y el día 13 entró en Málaga, donde embarcó un cargamento de aceitunas, frutos secos y vino. Al atardecer de ese mismo día, marchó rumbo a Cádiz y el día 17 arribó a Gran Canaria. Embarcaron 251 pasajeros, al día siguiente otros 212 nuevos pasajeros subieron a bordo en Santa Cruz de Tenerife. Antes de cruzar el Atlántico, el día 21 del mismo mes, 106 emigrantes más se unieron al pasaje en Santa Cruz de La Palma. Este sería el último puerto de escala del crucero en España En total, viajaban 1.236 personas, entre pasaje y tripulación. Tras atracar primero en San Juan de Puerto Rico, el barco se dirigió a Santiago de Cuba, adonde recalaría el 5 de septiembre. Allí se quedaron en tierra 742 afortunados, las 488 personas restantes que sí embarcaron rumbo al puerto de La Habana jamás volverían a tierra. El 9 de septiembre, el capitán del Valbanera solicitaba la entrada a La Habana, pero la respuesta que recibió fue que estaba cerrado por un ciclón. Se recibieron algunos mensajes inalámbricos, pero nada que indicara angustia inmediata. Más tarde, se hicieron esfuerzos para contactar a la nave, pero no hubo respuesta. El trasatlántico se fue a pique en medio del viento huracanado a una velocidad que aún hoy sigue siendo un enigma.


Esta y otras misteriosas desapariciones, en el Triángulo de las bermudas, han llamado la atención de muchos científicos, que llevan desde 1840 buscando soluciones y/o teorías justificativas de las mismas, desechando que tampoco haya supervivientes aunque en esa zona el mar esté saturado de tiburones. Entre las más aceptadas se encuentran la desarrollada el año pasado por un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, que afirmó que la razón principal de este fenómeno, del enigma del Triángulo de las Bermudas, son las olas gigantes que se forman en el área y que pueden alcanzar hasta los 30 metros de altura. Algo parecido a la Tormenta Perfecta. Para confirmar esta teoría, los científicos utilizaron un simulador de interiores y construyeron un modelo de la USS Cyclops, una embarcación de la Armada de Estados Unidos que iba de Brasil a Estados Unidos con 306 tripulantes. Desapareció el 9 de marzo de 1918, cerca del Triángulo de las Bermudas sin rastro alguno. En la simulación, la embarcación, no tardó en hundirse, por lo que los científicos adujeron que el Cyclops se podría haber hundido a causa de una gran ola, pues ninguna embarcación tendría posibilidad de supervivencia ante una ola de gran tamaño y podría hundirse en un tiempo que va de 2 a 3 minutos sin dejar rastro.

Otra explicación se basa en que los barcos flotan porque no son macizos de modo que el conjunto del acero y el aire que contiene es menos denso que el agua. Sin embargo, si repentinamente una gran cantidad de gas se mezcla con el agua la densidad de esta mezcla es menor que la del barco y este se hunde. Esto es lo que ocurre en lugares como el triángulo de las Bermudas en cuyo fondo hay bolsas de hidrato de gas, que es una sustancia formada por hielo de agua que encierra las partículas.
La del Valbanera no es la mayor catástrofe naval española, pues el Castillo de Olite casi le triplicó en fallecidos, pero eran tiempos de guerra.  El 4 de marzo de 1939 se sublevó la quinta columna en Cartagena y pidieron refuerzos a Franco, por lo que se organizó de forma improvisada una expedición de 20.000 soldados con el fin de asegurar la plaza. Parte de esta fuerza, embarcó en Castellón en el mercante Castillo de Olite, que no tenía radio. Tras dos días de navegación llegó a la bocana del puerto que había sido nuevamente tomado por fuerzas de la 203 brigada republicana, al carecer de radio no pudo ser avisado de que la operación se suspendía y siguió navegando hacia su fatal destino, era el día 7 de marzo de 1939. De las dos baterías de costa, una intentó ayudar al barco y anuló dos de los tres cañones de 150mm de la otra, pero el cañón restante acertó al tercer disparo en la bodega que llevaba las municiones y el castillo de Olite explotó. Nadie se responsabilizó de la improvisación que acabó con la vida de 1500 soldados que ya creían que sobrevivirían a la guerra. "La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana." En la punta de Aguilones ya no queda rastro de las cruces ni de la escultura que durante años recordó a los fallecidos en la mayor tragedia naval en España.

El Castillo de Olite



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