En el colmo de la deSfachatez, Sánchez y sus adláteres aprovechan la dimisión de Óscar Puente para ponerle de ejemplo con la frase "no todos los políticos somos iguales" y sacan a relucir a Mazón y otros casos del PP, para intentar darle lanvuelta a las encuestas que estaban situando al PSOE a la altura de los 85 diputados que en 2017 no hicieron dimitir al propio Pedro Sánchez y es la demostración de que "todos no son iguales". Sánchez no dimitió con 85 diputados, cuando si lo habían hecho antecesores suyos como Almunia con 125 o Perez Rubalcaba con 110. El Congreso rechazó los presupuestos generales de 1996 y llevó a Felipe González a disolver las Cortes mediante el Real Decreto 1/1996, acortando la legislatura un año antes de lo previsto; por contra Pedro Sánchez lleva cuatro legislaturas sin presentarlos; efectivamente "no todos los políticos son iguales". Sin olvidar los pucherazos, pasados en las primarias del PSOE y presentes con la ley de nietos.
La dimisión de Oscar Puente, por mucho que ahora lo alaben, no pone fin a ninguna crisis en el Gobierno, sino que coloca a Pedro Sánchez frente al espejo, al final de su camino, como máximo responsable de todos los errores, negligencias, omisiones, trampas e incluso delitos que ha ido perpetrando durante estos años su entorno político y familiar más próximo, siempre con su complicidad por acción u omisión y, desde luego, con su protección y promoción. Naturalmente que Sánchez nombró y ha mantenido a Puente; nombró y mantuvo a Ábalos, al que quiso proteger como Diputado tras salir del gobierno y a Cerdán y a Koldo, y algo intervino para proteger a su hermano y a su esposa; sin olvidar a su faro, el enjoyado Zapatero. Los integrantes del famoso Peugeot, realmente un Mercedes de su amigo, le ayudaron a llegar y permitió que todos ellos hayan actuado impunemente bajo su tutela. Lucirse ahora con un "no todos los políticos somos iguales", le viene grande incluso como slogan de campaña.
Para terminar dos muestras más de su indecencia: primero, la ley de Amnistía con la que compraba los siete diputados de Puigdemont para su investura, al precio de ceder en las cesiones a Cataluña y dejar una imagen de corrupcion infinita ante tantas cesiones; que también llegaron al PNV o a su más fiel aliado/defensor, Bildu al que ha pagado trasladando todos los presos etarras a cárceles vascas y facilitando la salida con falsos Tercer Grado a muchos de ellos a pesar de la indignación de los familiares de los más de 800 asesinados por ETA. Segundo,la comparación de los accidentes de Adamuz y Urda con la Dana de hace dos años. Quienes pudieron evitar los muertos de los accidentes ferroviarios fueron quienes no invirtieron lo necesario en la renovación y mantenimiento de un sistema de seguridad, obsoleto, en la línea Madrid-Sevilla. Los muertos de la Dana de 2024 lo fueron mayormente porque las obras que los habrían evitado o disminuido, incluidas en el PHN de Aznar, fueron derogadas por Zapatero nada más llegar al poder en 2004. Parte de esas obras se intentó rescatar nuevamente por el gobierno Rajoy e incluso por Compromís pero fueron olvidadas por Sanchez y su ministra Teresa Ribera. Oscar Puente y Pedro Sanchez pudieron hacer mucho para evitar los accidentes ferroviarios pero mazón no contola la lluvia y dificilmente podría haber hecho mucho cuando se desencadenó la riada, después de la famosa comida en el Ventorro. El del"si necesitan algo que lo pidan", sigue sin terminar la presa que habría mitigado los daños de la reciente Dana en Oliva; petición hecha por el ayuntamiento de dicha localidad.
Para terminar, Puente se vanagloria de dar la cara, en televisión o la Diputacion permanente del Congreso pero nada de visitar a los heridos ni acercarse a los familiares para darles muestras de cariño. Por supuesto eso de ir a un funeral por los fallecidos, ni por asomo. Tras la Dana, Mazón si dió la cara y se la llenaron de barro al lado de los reyes, mientras Pedro Sánchez se ganaba el apelativo de "el galgo de Paiporta". Por supuesto Mazón si asistió a los funerales a pesar de recibir calificativos poco cariñosos.
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