Estamos viviendo momentos muy delicados con la guerra que enfrenta a Israel y EEUU con el regímen de los ayatolas de Irán y me han venido a la memoria escenas que parecen repetirse. Tras bombardear a los guardias de Sadam, tropas americanas e inglesas avanzan sobre Bagdad para acabar con el régimen de Sadam Husein; con la excusa de destruir el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva que creían poseía el ejército iraquí; algo paracido al intento actual de Donald Trump de intentar destruir las reservas de uranio enriquecido que podrían, a corto plazo, permitir la fabricación de armamento nuclear. La Invasión buscaba, nuevamente sin el amparo de la ONU, anular las opciones de armas de destrucción masiva. Siguiendo con las coincidencias, hoy se cumplía el ultimatum de Trump al gobierno iraní para que entregue ese uranio enriquecido y permira un trato más democrático a su población; además de levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz que Irán está utilizando para crear un problema mundial por desabastecimiento de crudo y otros productos como fertilizantes. Al menos se ha llegado a una tregua y se ha reabierto el libre paso por Ormuz.
Llegamos así, mañana, al 9 de abril de 2003 en que las tropas invasoras entraron en la capital y el gobierno de Sadam Husein se desintegró. Como símbolo recordamos la caida de una estatua que lo representaba. En esos dias fallecieron el periodista Julio Anguita Parrado, hijo del expresidente del PCE, el cordobés Julio Anguita: por un proyectil irakí y también falleció el fotógrafo José Couto, por un disparo de un tanque americano contra el hotel en que se encontraba. Las armas de destrucción masiva no se encontraron. Así acabó la 2ª guerra del Golfo en la que, después, se desplegaron unos 1.300 soldados españoles, bajo el gobierno de Jose Mª Aznar, formando parte de la Brigada Plus Ultra, junto con soldados salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y dominicanos. Se desplegaron el 11 de julio, tres meses después de la caida de Sadam Husein; ahora sí, bajo mandato de la ONU en misión de estabilización. Zapatero, un año después, el 18 de abril, nada más llegar al poder, ordenó la retirada de todos los soldados con el enfado del resto de coaligados. Posteriormente ha habido otros contingentes, bajo el paragüas de la ONU, desplegados en Irak formando parte de la coalición internacional contra el yihadismo 'Inherent Resolve' y de la misión de la OTAN en Irak. Por la inestabilidad de la zona y por los misiles iranies que impedian garantizar su seguridad, los últimos 200 han sido repatriados a finales de marzo.
Otro 9 de abril de 1977, 26 años antes, el gobierno de Adolfo Suarez había legalizado el PCE, iniciándose la Transición que tanto bien nos hizo, al permitir la participación del PCE en las primeras elecciones democráticas del 15 de junio y siguientes; marcando un paso fundamental en la reconciliación política, hasta que los atentados del 11 M y su utilización torticera por Jose Luis Rodriguez Zapatero y su ley de Desmemoria Histórica se empeñó en volver a enfrentarnos a unos españoles con otros y Pedro Sanchez Sánchez aumentó las confrontaciones con la construcción de un muro, afectivo, y usando el odio como argamasa; como objetivo que nos explicó en su toma de posesión, en noviembre de 2023 y que está llevando a cabo, de forma metódica, con la ayuda interesada y bien pagada de los secesionistas periféricos.
Retrocediendo 112 años, llegamos al 9 de abril de 1861 que con la rendición del general Robert E. Lee al general Ulises S. Grant en Appomatox, se dió por terminada la guerra de secesión americana, aunque aún agunos tardaron unos meses en entregar las armas. Con esa unión, que dejó medio millón de muertos, los EEUU consolidaron su expansión imperial, que unos años antes había comenzado segregado de Méjico la mitad de su territorio, en 1948 y que siguió con nuestra expulsión de Cuba y Filipinas y ocupación de las Islas Hawai en 1898. Vamos que invadir no es nuevo para EEUU.
Llegamos así a las dos fechas más antiguas y que estan interrelacionadas entre sí: el 9 de abril de 1609 en que se firma la Tregua de los 12 años entre el rey de España, Felipe III, y las Provincias Unidas de Holanda; tras decadas de conflicto y la muerte del rey, el 9 de abril de 1621; curiosamente coincidiendo con el fin de la Tregua que volvió a llevar la inestabilidad a los reinos de la corona de España, al integrarse en la Guerra de los Treinta Años. Felipe IV había nacido el 8 de abril de 1605, aunque se anunció el 9. Por un día no coinciden la muerte del padre y el nacimiento de su heredero. Otro casi 9 de abril de 2015, realmente el 8, Artur Más visita EEUU y da una serie de conferencias, remarcando las similitudes entre la independentista Cataluña y el intento de secesión sudista. Mala ocurrencia en el aniversario de su derrota.
¿Por qué escribir sobre estas cuiosidades?, porque algunas que conocía, se me han venido a la memoria mientras estaba leyendo "La rebelión de los catalanes", un estudio sobre la decadencia de España (1598-1640) escrito por el hispanista inglés John H Elliot; galardonado en 1996 con el premio Principe de Asturias de Cienciaa Sociales y en estas circunstancias, me he encontrado con el fallecimiento del rey Felipe III el 9 de abril de 1621, a la edad de 42 años. Con este fallecimiento se recrudeció el desapego catalan hacia la corona. La Corona de Aragón y especialmente el principado/condado catalán había pasado, tras varias guerras civiles y pestes, por una época de bandidos y asaltantes que los virreyes enviados por Felipe II y Felipe III, redujeron drásticamente. Despues de años de obscuridad volvían a la defensa a ultranza de sus constituciones y privilegios que se habían ganado aprovechando momentos de debilidad de la monarquía y que cada rey juraba cada vez que visitaba el principado. Seguimos igual con las ventas de favores como los votos de La Amnistía, o mantener al gobierno con sus pocos pero valiosos votos; desde entonces, con Bases de Manresa, Mancomunidad Catalana, República de los 7 segundos,... como puede ampliarse en el enlace adjunto. Entonces la monarquía española gobernaba desde Castilla pero con bastante desapego catalán. En fin, sus fueros eran prioritarios y no se sentían formando parte de una nación comun. Durante la guerra de los Treinta Años, Olivares pidió a las provincias que aportaran dinero y o soldados y como los catalanes se negaron, el rey Felipe IV envió tropas a defender la frontera y antes los abusos de la soldadesca, los campesinos se levantaron en armas, el Corpus de Sangre, y dirigidos por Pau Clarís pidieron ayuda al rey Frencés Luis XII en 1640. Tras 12 años de presencia francesa pidieron al rey español que fuese a liberarles. Pero esta es otra historia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario