Terminado el mes de febrero, he vuelto a ver en un períodico un artículo sobre la operación impensable y el intercambio de correos entre Franco y Crurchill. Operación poco conocida y que traigo a colación dada la situación geopolítica en la que nos encontramos con el ataque judio-estadounidense a Iran, buscando destruir su potencial armamento nuclear, repetido el del mes de junio pasado; cuando hacia poco se había logrado un precario alto el fuego en Gaza. Estamos iniciando el dramático cuarto aniversario, el 24 de febrero, de la invasión de Ucrania por parte de la Rusia zarista de Putin; sin olvidar la ahora invisible guerra declarada de Pakistan a Afganistán. Estamos rodeados por personajes dictatoriales como el susodicho Putin, Donald Trum, los presidentes norcoreano, chino y paquistaní; todos ellos potencias nucleares y que en un descuido pueden complicarnos la existencia de forma aún más y generalizada. En su conjunto llevamos cientos de miles de muertos y no parece que la masacre vaya a terminar en breve.
| Conferencia de Yalta del 4 al 11 de febrero de 1945 |
Pero volvamos a nuestra historia. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, Churchill puso sobre la mesa un audaz plan para derrotar a los soviéticos antes de que se hicieran con la bomba atómica. La llamada Operación Impensable: El improbable plan de Churchill para hacer retroceder a la Unión Soviética, a sus fronteras de 1939. Las relaciones con el dictador soviético eran de aliados contra el enemigo común, la Alemania nazi, pero ya se observaba que la que había sido el motivo de la guerra de ingleses y franceses contra Hitler, la integridad y libertad polaca, se había producido por el ataque de éste a su vecina Polonia y ahora todo apuntaba a que Stalin no iba a soltar su presa. No olvidemos que 15 dias después del ataque alemán contra Polonia, los rusos la atacaron por el este y ocuparon una mitad del país. Ahora cuando se veía el final de la guerra y comenzaba un reparto de territorios e influencias de la Europa del Este, Rusia tomaba parte de Polonia como territorio propio y la compensaba con parte de Alemania oriental. Stalin no cedía y Churchill vió al lobo bajo la piel de cordero; el verdadero Stalin afloraba mientras la muerte debilitaba al presidente americano, Franklin Delano Roosevelt, que fallecía dos meses después, el 12 de abril.
Previamente, Franco el 8 de octubre de 1944, envíó una carta al premier inglés Winston Churchill, justo un año después de dar la orden de repatriar a la División Azul, para avisarle de la verdadera cara de Stalin y del peligro que representaba para el futuro de Europa. Proponía que las tres únicas naciones europeas fuertes, Inglaterra, España y la aún poderosa Alemania, junto con las fuerzas de EEUU, frenaran las ansias expansionistas del vesánico presidente ruso.
Así pues, preocupado por la extensión del dominio comunista sobre media Europa, Churchill reunió a sus asesores y les ordenó trazar en secreto un plan de invasión para un supuesto ataque contra los soviéticos una vez los alemanes se hubieran rendido en primavera, misión confiada al Comité de Planificación Conjunta de las tres armas del ejército británico. El plan trazado por el Comité preveía una rápida ofensiva a través de la línea del frente en Alemania a principios de julio, un ataque concentrado que rompería las líneas de los rusos y los empujaría hasta la frontera de 1939, antes de que llegaran las lluvias de otoño y el temido invierno ruso.
Para llevar a efecto este plan ,la ofensiva contaría no solo con las divisiones americanas y británicas, sino que en ella participarían 200.000 soldados polacos, el ejército de la Francia Libre e incluso se planeaba incorporar a filas a más de un millón de soldados alemanes rearmados con su propio material que los ingleses estaban almacenando. Así se equilibraban numericamente los dos potenciales ejércitos, en torno a unos seis millones de soldados. En aviación eran muy superiores con lo que se compensaba la superioridad rusa en tanques.
Pero lejos de mostrarse favorable a una nueva guerra, el presidente Truman estaba decidido a acabar con el conflicto a toda costa y conseguir la paz en su primer mandato, de modo que sin su colaboración la empresa sería un suicidio. Rusia se había comprometido a atacar a Japón a los tres meses de que Alemania firmara la rendición y esto era muy valioso para los americanos que tras la batalla de Okinawa, que duró desde el 1 de abril al 22 de junio del 45 y causó 12.000 muertos a EEUU, se enfrentaban a una sangrienta invasión del territorio metropolitano de Japón.
Frente a un plan demasiado arriesgado, con el pueblo inglés agotado que llevaba 5 años de guerra y estrecheces y sin contar con las simpatías del resto de aliados Churchill terminó por dar carpetazo al asunto. ¿Pero quien sabe qué habría sucedido en caso de triunfar?. Curiosamente, en el posterior julio convocó elecciones y las perdió de forma abrumadora frente a Clement Attlee, líder del partido laborista y amigo de los republicanos españoles a los que visitó durante nuestra guerra civil.
| Arriba, Atlee con el general Miaja y a la derecha visitando en las trincheras a las brigadas internacionales. |
Dos días antes del compromiso de Stalin, el 6 de agosto se produjo la explosión de la 1ª bomba atómica en Hirosima. Rusia mantuvo su compromiso de Yalta y así a las 11 pm, el 8 de agosto de 1945, exactamente tres meses después de la rendición de Alemania, el ministro de Asuntos Exteriores soviético Molotov informó al embajador japonés Sato que la Unión Soviética le había declarado la guerra al Imperio de Japón, y que a partir del 9 de agosto, el Gobierno soviético se considera en estado de guerra con el Japón. Sin considerar la conmoción de la explosión nuclear, un minuto después de la medianoche, el 9 de agosto de 1945, los soviéticos comenzaron su invasión simultánea en tres frentes al este, al oeste y al norte de Manchuria; territorio con una superficie tres veces la española. El 15 de agosto el Ejército Imperial decretó la rendición, pero las malas comunicaciones y el código Bushido, contrario a la rendición, prolongo resistencias localizadas hasta el 25 de agosto. Japón tuvo, en esta breve contienda, mas de 70.000 muertos y desaparecidos y 600.000 prisioneros. Así con esta puñalada trapera, Rusia le pagó al Japón el favor de no ser atacados cuando Alemania estaba en diciembre de 1941 a las puertas de Moscú.
Attlee, Truman y Stalin en Postdam se reparten Europa y Alemania entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945 |
Para terminar, vemos como un resurgido Stalin en Putin, traiciona su palabra ,como con el Memorándum de Budapest, en el que Rusia garantizaba la integridad territorial de Ucrania a cambio de los miles de ojivas nucleares que había en su territorio, tras la descomposición de la URSS. Si los ucranianos no se hubieran fiado y no le hubiesen entregado esas ojivas, no habría habido invasión. No se aprendió nada de la historia anterior y ahí comienza la "ocasión perdida", avisada con la carta de Franco a que hemos hecho referencia.

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