Termina la primera parte del juicio de las mascarillas y ahora con la presentación de las partes, comienza la deliberación del Tribunal que dictará sentencia antes del verano, se supone. Lo visto es un repaso a la desvergüenza de los personajes que conforman la trama y que Aldama numeraba colocando al Presidente como el número uno y él mismo se situaba en cuarta posición. Pero realmente ya se venía observando desde que llegaron al poder e incluso antes si contamos con el intento de pucherazo de Sanchez cuando defendia su puesto de Secretario General socialista. El fiscal anticorrupción, Luzón, pensaba pedir una mayor reducción de prisión para Aldama pero su jefa Paramato se lo ha impedido por orden de Sanchez como castigo a haberle nombrado como en nomber one. A pesar de dicha presión, Luzon ha dejado entrever su verdadero deseo respecto a Aldama. Tenemos pues la prueba de que la desvergüenza de Sanchez es ilimitada y que la nueva Fiscal General es otro perrillo al estilo de su antecesor.
Pero la desvergüenza no acaba aquí y nuevamente la casualidad ha puesto a tiro de Sanchez un capote para servirle de cobertura a una nueva faena. Ha aprovechado un barco contaminado con hantavirus, virus altamente mortal, que estaba anclado frente a Cabo Verde para apuntarse una nueva sacada de pecho, con la guerra terminando en Irán, como lo buen un torero que es "dejarme solo" y ha dado ordenes para traerlo a Canarias para hacer con los pasajeros y tripulación lo que ya se estaba haciendo en Cabo Verde: desalojar el barco según llegaban aviones medicalizados de los paises, con ciudadanos a bordo. Los desalojados en barcas menores eran trasladados al aeropuerto y de ahí a sus paises. Pero Sanchez quiso ser además del defensor mundial de la paz el adaliz del amor incondicional y se trae el barco para Canarias; sin contar con las autoridades de la Autonomía. Ésta ha reaccionado negándose a que desembarcaran cerca de Tenerife y al final se va a hacer lo que se estaba haciendo en Cabo Verde: tripulantes y pasajeros serán trasladados del barco al aeropuesto y de ahí a sus paises de origen. Lo mismo pero tres dia más tarde que es lo que dura la travesía de Cabo Verde a Canarias. Otros paises más cercanos, como Marruecos se han negado, incluso, a aceptar un aterrizaje de uno de los aviones que habían salido de Cabo Verde y naturalmente ha terminado en Canarias.
Esto me recuerda una escena de la película El bárbaro y la geisha, interpretada por Jhon Wayne en el papel, real, del 1er Consul General en Japón en 1856 que esta en el puerto de Shimoda cuando aparece un bergantin con bandera americana pero con la señal de que tienen la peste. Como el barco no se detiene, el jefe japones va a disparar al barco pero el heróico y humanitario Wayne de lo impide por lo que el bergantin sigue acercándose a tierra y fondea cerca de la costa. Wayne se acerca a interesarse y observa con estupor como numerosos tripulantes y pasajeros huyen del barco lanzandose al mar para nadar hasta la costa, donde los ingenuos y beatíficos nipones les ayudan. Las consecuencias son tremendas y una epidemia de cólera se ensaña en una población sin preparación. La población es diezmada y sus viviendas tienen que purificarse con fuego. El domingo nuestro barco fondeara, ¿cerca de la costa?
Parece mentira que hayamos olvidado que las grandes pestes llegaron a Europa, escondidas entre mercancías húmedas, marineros febriles y bodegas infestadas de ratas. La peste negra, el cólera, la gripe del 18... Ahora el miedo vuelve envuelto en protocolos sanitarios y ruedas de prensa con Fernando Simón como protagonista recordando sus frases en la pandemia del Covid; como para no asustarse.
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