La carrera del 29 de noviembre ha empezado con dos bombas de racimo y una humillación para el Estado de Derecho: el uso de la Diputación Permanente del Congreso como burladero del Pleno, la ley de nietos como burladero del Tribunal Supremo y amnistía total para los golpistas que intentaron romper España en octubre de 2017. Y no ha hecho nada más que empezar.
Parece que no terminamos de conocer al sátrapa que preside el gobierno y ha vuelto a actuar a su manera, poniéndose la Ley por montera. ¿Acaso alguien podía pensar que tendríamos una precampaña y elecciones tranquilas y limpias?. Efectivamente ha vuelto a presentar, para su aprobación en el Consejo de Ministros los dos Decreto sobre vivienda que el Pleno del Congreso derogó hace menos de una semana. Los actuales 69 diputados de la Diputación Permanente convalidarán lo rechazado por el pleno de 350 diputados. Una broma si no fuera de extrema gravedad pues vuelve a demostrar que Pedro Sanchez se pone por montera al Congreso. Termina su legislatura sin aprobar ningun año los Presupuestos Generales, que recoge la Constitución. Ya avisó que estaba dispuesto a mandar, porque no gobierna, sin importarle ni el Congreso ni el Senado; donde lleva años sin acudir a dar explicaciones de su errática política. De Ceuta ni habla pero hace unos días ha enviado 4 tanquetas y 100 policias a desalojar a los acampados en las playas del Trampolín y Benitez; ¿por qué no antes, pues llevaban 64 dias?, ¿ha influido la prevista visita real o era por si convocaba elecciones? ¿Acaso busca el voto de los 350.000 marroquíes con derecho a voto?
Coincide la aprobación del Consejo de Ministros con la amnistía absoluta del prófugo Puigdemont; amnistía que no cabía en la Constitución, una semana antes de las anteriores elecciones y fue totalmente legal una semana después para obtener los 7 votos de Junts; desvergüenza absoluta y máxima corrupción pues tras perder las elecciones siguió en Moncloa gracias a comprar esos 7 votos de los independentistas que habían dado un golpe secesionista para romper el España y dicen que lo volveran a hacer. Seguir en Moncloa significaba libre disposición del Falcon, palacios como la Mareta; sueldo y dietas muy superiores a diputado de a pie; controlar la Fiscalía; contratar a dedo a cientos de asesores como su amigo Carnicero que según parece no paraba de viajar; ministros agradecidos por seguir siéndolo o por acceder al cargo; etc...
Lo que vimos en el Congreso en la semana pasada, es lo que lleva sucediendo a lo largo de estos tres años de legislatura: Sánchez no asume ninguna responsabilidad por sus errores y su gestión. La culpa es siempre de la oposición. Que se hayan producido 270.000 desahucios mientras él gobierna, no le impide presentarse ahora como el campeón que va a proteger a las personas vulnerables. Nada importa que todas sus promesas de construir cientos de miles de viviendas sean hoy pura palabrería. El penúltimo conejo de Sánchez. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha declarado «indignado» porque el Congreso no aprobó sus Decretos, tras 8 años sin hacer nada en vivienda, y ha asegurado que «el Parlamento dio la espalda a la ciudadanía» y aprobar los Decretos es pura humanidad y sentido común; es decir, "El Congreso de los Diputados, donde reside la voluntad de los españole, es indigno, inhumano y carente de sentido común"


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