El desconcierto entre miembros del gobierno y sus enlaces con la Comunidad Canaria, me recuerdan que este gobierno tiene guardado y ¿olvidado? en un cajón, el Plan de Actuación Frente a Pandemias del gobierno de Mariano Rajoy, bien conocido por el entonces gurú de Pedro Sanchez, Iván Redondo, que participo en algunas reuniones durante su presentación. Efectivamente, Mariano Rajoy, tuvo que hacer frente a la crisis por el virus del ébola, no sin críticas del propio Sánchez y su entonces vicepresidente Pablo Iglesias desde la oposición.
Fue precisamente el dirigente popular quien incluyó las Bases de un Plan de Actuación Frente a Posibles Epidemias y Pandemias en la Estrategia de Seguridad Nacional que se aprobó en diciembre de 2017, seis meses antes de ser depuesto en la moción de censura, contra la corrupción, presentada por Pedro Sánchez y defendida por Jose Luis Ábalos. Plan de Actuación que se mantiene en vigor a día de hoy. Tener una respuesta ante este tipo de amenazas eran uno de los objetivos del Gobierno en cuanto a seguridad nacional, sobre todo teniendo en cuenta la vulnerabilidad de nuestro país por la cantidad de turistas y visitantes que recibe anualmente, 97 millones, por tener algunos de los puertos y aeropuertos con mayor tráfico del mundo, Pero el gobierno sanchista lo ignoró olimpicamente y así sigue. Y eso que Ivan Redondo y el famoso Fernando Simón, como director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad (CCAES), lo conocían.
| El 31 de enero de 2020 decÍa:"España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado" |
Busto parlante puesto por el gobierno anterior y aún sigue, como hemos comprobado al ser el elegido por el gobierno para decirnos que el hantavirus es poco peligroso y su probabilidad de contagio entre humanos es escaso; aunque la realidad es tozuda y llevamos ya tres posibles casos en España, uno en Alicante y otros dos en Barcelona por proximidad a un afectado comprobado; sin olvidar un nuevo caso en un pasajero embarcado. Y sigue la busqueda de 30 pasajeros que abandonaron el barco antes de comenzar los fallecimientos. Además, el tiempo de incubación entre 3 y 6 semanas hace más peligrosa la extensión y el contagio, por falta de síntomas que alerten.
Así que han pasado más de ocho años desde que se acordase su redacción. El documento advierte del aumento de enfermedades emergentes en las últimas décadas, "todas ellas con un fuerte impacto a nivel nacional" como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), la gripe por virus A/H5N1 (Gripe aviar), la pandemia de gripe por virus A/H1N1 (Gripe porcina); el poliovirus salvaje de Paquistan y Afganistan; el Ébola en África del Oeste y la infección por virus Zika. Incluiríamos la centenaria y mal llamada gripe española de 1918 y el reciente Covid 19 desconocido en 2017 pero con una variante anterior, a principios del presente siglo. A pesar de todo y por una negligencia política, en 2020 el Covid nos pilló desprevenidos y bajos de defensas y medios EPI.
Desde la Edad Media, el principal y único sistema de enfrentarse a las pandemias era con medidas individuales de protección y confinamientos. Pero nuestro pésimo gobierno se retrasó inexplicablemente, desde el punto de vista sanitario. Varias semanas más tarde, el 14 de febrero, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, afirmó que con las medidas ¿adoptadas hasta ese momento? para hacer frente a la pandemia “es más que suficiente”. El 25 de febrero, tras detectarse los primeros contagios en la Comunidad de Madrid y Cataluña, todos relacionados con el virulento foco de Italia, Illa pidió “no caer en alarmismos”. Y añadió que “no es necesario ir con mascarillas por la calle”. Y el 28 de febrero, ya con 30 casos registrados en España, el Gobierno decidió seguir manteniendo el escenario de “contención”, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había elevado el riesgo de expansión de “alto” a “muy alto”. En España hubo quien se preparó y le fue bien, como en 4 residencias de mayores.
| Residencia de mayores con cero contagios por confinarse, incluidos sus cuidadores desde finales de febrero |
Lo cierto es que el gobierno fracasó en lo que era su responsabilidad, la protección de nuestras vidas, pues nos aplicó la fábula de la zorra y las uvas. Como no tenía mascarillas, no era necesario llevarlas y cuando las tuvo, resultaron obligatorias. Esperemos, en esta ocasión, que un afan desmedido de protagonismo del presidente del gobierno, con un barco que podía hacer en Cabo Verde lo mismo que en Canarias y una inmigración incontrolada que nos trae enfermedades que ya estaban erradicadas en nuestro país; no nos complique la vida y olvidando su desgobierno, que tiene tiempo para leyes como la del Solo el Si es Si, actualice las bases que dejó el gobierno de Rajoy en diciembre de 2017, para afrontar pandemias.
Y por último, la decisión gubernamental que se ha tomado de llevar a los viajeros en lanchas desde el crucero a las islas y dirigirlos desde allí a sus países de origen, puede llegar a afectar al turismo de Canarias, por el largo periodo de incubación, En concreto, estamos hablando de que durante los tres meses de verano las islas reciben a muchos turistas extranjeros que suponen unos ingresos de 6.000 millones de euros.

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