domingo, 4 de diciembre de 2022

ACTUACION DE LAS COMUNIDADES HISTÓRICAS EN LA GUERRA CIVIL.

 Ante la insistencia del gobierno por reescribir la memoria histórica y dejar a las autonomías que la adapten a su respectiva visión, voy a hacer algunas puntualizaciones que me parecen interesantes: El golpe triunfó donde contó con la Guardia Civil y fracasó donde ésta se opuso. Los generales golpistas no eran políticos y abundaban los republicanos: Sin Cabanellas, republicano y masón; Queipo de Llano, republicano y anti monárquico y Aranda, republicano y masón, el golpe habría fracasado y sin base en Andalucía Franco habría quedado neutralizado en Marruecos. Kindelán, monárquico, fue quien decantó la elección de Franco, a generalísimo entre el 29 de septiembre y el 1º de octubre del 36; a pesar de los avisos de Cabanellas. Franco, monárquico hasta el punto de que Alfonso XIII fue su padrino de boda. El más antirrepublicano era Mola y desde luego la ley Azaña y el cierre de la Academia General de Zaragoza, no hizo crecer el amor a la República entre los militares. Si las derechas hubiesen querido acabar con la República, el momento fue en la primavera del 35, tras el levantamiento, en octubre del 34, de Cataluña y Asturias y con sus dirigentes en prisión o huidos. Coincidían Gil Robles de Ministro de la Guerra; Franco de Jefe de Estado Mayor del Ejército; Mola como jefe del ejército de África; Queipo jefe de Carabineros; Cabanellas jefe de la Guardia Civil; Goded de director general de la aeronáutica y Fanjul de subsecretario de la guerra; entre otros. Más fácil, imposible; pero centrémonos en el título.

España el 20 de julio del 36

El mapa anterior, una vez estabilizado el levantamiento, reflejaba curiosamente o no tanto, una aproximación a los resultados de las votaciones de las elecciones generales de febrero del mismo año 36; que si bien presentaban un empate en el nº de votos, su traducción a escaños favoreció tremendamente a los candidatos del Frente Popular que al ir en una única lista eran muy beneficiados por la legislación electoral. Galicia no era tan de derechas como refleja el mapa de la sublevación. Asturias y Santander eran republicanas aunque la guarnición de Oviedo se mantuvo sublevada hasta que fue liberada por las columnas gallegas, reforzadas por la legión y regulares. Vizcaya y Guipuzcoa eran republicanas mientras Álava y Navarra eran tradicionalistas y afines a los sublevados. Castilla la Mancha no era tan republicana como aparece en el mapa, especialmente en Toledo y Albacete. En resumen, los combatientes de cada zona tenían bastante afinidad política con el bando en el que lucharon pero al menos un 25% luchaban contra sus correligionarios. Esto hacía que la ya de por sí cruenta guerra entre hermanos, se viera complicada por esa disfunción. Mi padre es un ejemplo, sus paisanos le buscaron para pasearle y al final luchó como oficial en el ejército republicano. Terminada la guerra sufrió juicio sumarísimo por luchar en el ejército popular. Ironías dolorosas y muy abundantes.

Una vez estabilizados los frentes, a finales de julio del 36, comienzan los movimientos del ejército sublevado por acercarse a Madrid y por cerrar la frontera con Francia por Irún. La situación refleja que el golpe ha triunfado en el Norte de África, con algunas resistencias; en gran parte de Galicia, Álava y Baleares; Castilla-León; Canarias; Navarra y pequeños espacios en en sur de Andalucía; las ciudades de Oviedo, Toledo, Córdoba y Sevilla; amén de pequeños enclaves/cuarteles como el de Simancas en Gijón o el Santuario de Nuestra Sra. de la Cabeza en Jaén. El ejército de África es la principal fuerza rebelde pero tiene que ser capaz de cruzar el estrecho, para ser operativa. Lo consiguió mediante un improvisado puente aéreo y con el llamado convoy de la Victoria del 4 de agosto; a pesar de la vigilancia de la escuadra que ha quedado mayoritariamente leal a la República; si bien su operatividad ha quedado mermada porque la oficialidad ha sido casi exterminada por la marinería. Para ese cruce del Estrecho había sido vital el control de Algeciras y Cádiz. Rápidamente se organizan las columnas, cinco de tamaño regimental, bajo el mando de Yagüe, que salen hacia Madrid por la carretera de Badajoz pues la carretera por Despeñaperros estaba bloqueada por las fuerza que Miaja tenía al norte de Córdoba.

Galicia es controlada por los sublevados con ligeros conatos de los que el más importante fue en Vigo; pero antes de una semana los republicanos solo resisten en los montes. Dada la proximidad, Galicia es de las primeras comunidades en movilizar tropas en auxilio de la cercana y cercada Oviedo, que se ha sublevado, tras engañar su jefe, el masón y republicano coronel Aranda, a los mineros que se dirigen a anular levantamientos en otras zonas. Regresan y se organiza un duro asedio, hasta que las columnas gallegas; reforzadas por varios batallones de la legión y Regulares, rompieron el asedio de Oviedo a principios de agosto. Galicia es un núcleo importante del ejército franquista. Cuenta con tropas encuadradas y falangistas. Las brigadas y luego divisiones gallegas, participan en todas las batallas importantes del frente norte y cuando este es eliminado; en Teruel, Ebro, etc. Buenas tropas hasta el final de la guerra.

Castilla y León aporta sus efectivos, completados con falange, no olvidemos que sus fundadores fueron mayoritarios en Valladolid. Estos efectivos, bajo el mando superior de Mola, fijaron los frentes de combate en la sierra madrileña y poco más pues ese frente se mantuvo inalterado hasta el final del conflicto. Las otras fuerzas fueron las navarras que aprovecharon los encuadres anteriores a la guerra de unos 20.000 voluntarios. Estos se dirigieron inicialmente a eliminar la bolsa que formaban las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya pues Álava estaba mayoritariamente con los sublevados. Así pues navarros y alaveses se enfrentaban a guipuzcoano y vizcaínos.



A finales del año 36, el gran avance es el realizado por las fuerzas del ejército del Sur, que han enlazado con el del Norte (Mola) en Cáceres. Tras una marcha vertiginosa, en dos meses, se han plantado a las puertas de Madrid; tras liberar Badajoz, Talavera y el Alcázar de Toledo. Mientras tanto se cierra la frontera por Irún y cae San Sebastián. El gran avance, se detiene en noviembre tras su fracaso en el asalto directo a la capital y movimientos paralelos hacia el monte del Pardo. Franco suspende la ofensiva y se planea aislar a Madrid con movimientos envolventes por el valle del Jarama (febrero del 37) y Guadalajara (marzo del 37); que tampoco logran sus objetivos propuestos. Mientras, el ejército de Queipo de Llano, con ayuda de tropas italianas, ocupa Málaga el 8 de febrero del 37, coincidiendo con el inicio de la batalla del Jarama. El ejército del Centro republicano se nutre con sus propios ciudadanos en armas y la ayuda de las Brigadas Internacionales que llegarían a alcanzar un número de 40.000 hombres en el momento álgido, pero disminuirían continuamente por deserción y caída de los enganches al extenderse los comentarios de que eran usadas como carne de cañón. En noviembre del 38, abandonan España por un acuerdo para retirar también fuerzas italianas. Las únicas fuerzas ajenas, en la defensa de Madrid , pero españolas, fueron los 2.000 hombres de la columna Durruti, traídas desde el frente de Aragón. Muerto éste, en extrañas circunstancias, se volvieron a su frente inicial. Escasa participación.

Mientras en el Jarama, febrero del 37, y Guadalajara, marzo del 37, se lucha con virulencia por aislar a Madrid, la República se desangraba con otra guerra civil que enfrentaba a Comunistas y socialistas contra anarquistas y el POUM en Cataluña; especialmente en Barcelona y dejaba tras sí un millar de fallecidos, que habrían sido necesarios en la lucha contra los sublevados. Franco y su Estado Mayor desiste de tomar Madrid y trasladan sus fuerzas al norte para acabar con el enclave vasco, asturiano y pasiego. Para frenar el avance en el norte y distraer fuerzas de los sublevados, los republicanos organizan dos ofensivas, Brunete y Belchite, que empiezan sorprendiendo a los contrarios pero se apagan rápidamente. La realidad es que en agosto del 37 ya ha caído gran parte de la zona norte: Bilbao el 18 de junio, Santander el 29 de agosto, que no es defendido por los batallones de gudaris que se sienten lejos de su suelo patrio y negocian con los italiano su entrega en Santoña. Sin el apoyo vasco y mal municionados, los mineros aguantan dos meses más, hasta que el 21 de octubre caen Avilés y Gijón. El frente Norte ha desaparecido y con él decenas de batallones con su material e industria de guerra. Poca aportación vasca a la defensa de la República; además de un intento, fallido, en convertirse en protectorado inglés a cambio de su apoyo directo para frenar a los sublevados.


Terminada la ofensiva del norte, las tropas nacionales se redirigen a Madrid y para frenar su embestida el ejército popular inicia una ofensiva en el frente de Teruel, que se culmina con éxito en la primera semana de enero del 38. Igual que en Brunete y Belchite, la reacción de Franco es tardía pero contundente y recupera Teruel en febrero e inicia la ofensiva que culminan las brigadas navarras, en Vinaroz el 10 de abril, con la división de la zona republicana. Cae Prieto y la conciencia de que la guerra está perdida se extiende, pero nuevamente el ejército popular revive de sus cenizas y para frenar el avance nacional hacia Valencia, el 25 de julio comienza la ofensiva del Ebro que nuevamente sorprende al mando nacional y elige un enfrentamiento frontal que termina el 16 de noviembre cuando los restos del ejército popular repasan el río. Por si quedaran dudas, en Munich a finales de septiembre, las democracias ceden ante Hitler y cercenan las últimas esperanzas de la República. 
      
Tropas Navarras llegan al Mediterráneo por
Vinaroz, la República partida en dos. Abril 1938

El 26 de diciembre se inicia la ofensiva sobre Cataluña, con escasa resistencia. Barcelona es ocupada el 26 de enero, sin disparar un tiro, y la retirada se transforma en desbandada; cuando al otro lado estaba el mayor envío de material ruso que compensaba con creces a las pérdidas, pero no hay espíritu de lucha y más de 400.000 personas, la mitad ejército popular, cruzan la frontera. El 9 de febrero, Modesto, Líster y Tagüeña, los tres generales de la Batalla del Ebro, pasaron la frontera francesa con el pasaporte en regla mientras dejaban a sus tropas en los campos de concentración franceses. El 10 de febrero un parte nacional daba por acabada la guerra en Cataluña. También hubo un intento de involucrar a Francia con el pago de convertirse en protectorado francés.

El actual PSOE olvida que la participación nacionalista, catalana y vasca, en la guerra a favor de la República fue escasa, por no decir vergonzosa y queda reflejado en una frase atribuida a Negrín, por Gori Mir en su obra “Aturar la Guerra” (”Parar la Guerra”):
“Aguirre [el lehendakari] no puede resistir que se hable de España. En Barcelona afectan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con él ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga a pedir dinero, y más dinero”.


2 comentarios:

  1. Es decir, los independentistas, no cambian. Venga chupar del presupuesto de todos los españoles, como viles sanguijuelas y al lado del poder siempre. España les ha importado, y les sigue importando, un pepino así de grande. Lo curioso de este plural caso, es que la derecha más infame y traidora, vasca y catalana, ha estado siempre, como ahora, al lado de la destrucción de España y, además, sobre todo la vasca, con el crucifijo por delante,(siempre que lo enarbole un vasco)recogiendo las nueces, es decir, los euros.

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    1. Efectivamente el problema se repite. Egoísmo puro y duro.

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