sábado, 18 de julio de 2020

ESPAÑA DESDE EL FINAL DE LA IIª G.M HASTA POTSDAM

Terminada la guerra civil, la vida en España era dura pues al destrozo de infraestructura y material móvil, había que añadir la imposibilidad de importar bienes de equipo para reponer esos destrozos porque los países implicados en la IIª G:M. los necesitaban para ellos mismos. Además a finales de 1939, en torno a 300.000 jóvenes estaban en campos de prisioneros y otros tantos aún no habían sido desmovilizados; llegando los presos a estar por debajo de 50.000 a finales de 1944. El Régimen carecía de divisas y oro pues las reservas del Banco de España habían salido para Rusia en octubre del 36; así como el tesoro del Vita que llegó a Méjico a finales de marzo del 39, del que se hizo cargo Indalecio Prieto, a la sazón embajador plenipotenciario. Las únicas exportaciones, que aumentaban las privaciones, durante la IIª G.M. fueron alimentos. El mercurio y el wolframio estaban controlados por Alemania, para cobrar sus préstamos de material durante nuestra G.C. A partir de finales de 1943, el color del vencedor va cambiando y llega el 2 de mayo de 1944, en que se firma un Tratado secreto entre Franco, Inglaterra y EEUU, según el cual se reducía el volumen de wolframio suministrado a Alemania, en beneficio de los aliados y se expulsaba la mayor parte de espías alemanes en España y a cambio se le suministraba a España materias primas y combustible. Terminada la guerra siguió el suministro de combustible aunque a costa de contrabando y multas. El Régimen no era una balsa y las luchas entre militares, carlistas y falangistas desembocaron en el atentado de Begoña en agosto de 1942. Un falangista fue ejecutado como autor del atentado y Franco destituyó a su cuñadísimo y al jefe de las milicias de Falange. 
Basílica de Begoña, Bilbao.
Franco controlaba el ejército y contaba con el apoyo de Falange y los carlistas, pero los aliados llevaban un par de años desembolsando fuertes sumas de dinero entre algunos generales franquistas para evitar que este se uniese a Hitler. Los opositores, que los había, empezaban a pensar en que ocurriría con Franco al terminar la guerra con una Alemania vencida. Uno de los principales opositores a Franco era el general Aranda que no ocultaba su deseo de sacar a Franco y Falange del poder. Preparó varios planes pero al final todos eran pospuestos o contrarrestados por Franco con gabelas a esos militares. Entre los intentos desestabilizadores, hubo uno de Indalecio Prieto con los monárquicos del general Kindelán, con quien se reunió, consiguiéndose un acuerdo, con la firma de D. Juan de Borbón, heredero tras la muerte del rey Alfonso XIII en febrero de 1941. Llegaron así al Pacto de San Juan de Luz en agosto de 1948, en el que los socialistas fueron engañados, como quedaría probado años más tarde; si bien generó un tremendo enfado en Franco que nunca se lo perdonó a D. Juan y en el 66 se lo demostró.

 Desde el desembarco aliado en Normandía en junio de 1944, en España se había extendido la idea de que la Alemania Nazi estaba perdiendo la guerra, sin duda alguna. Según las tropas aliadas avanzaban por Francia y las rusas se acercaban a territorio alemán, la posición de Franco se debilitaba, pero las luchas entre los opositores no permitían sacar provecho. Las diversas facciones del socialismo (al menos prietistas y afines a Negrín), anarquismo y partidos republicanos y nacionalistas habían conseguido concretar sus posiciones en la Junta de Liberación Española, en Méjico en noviembre de 1943, pero el PCE iba por libre y así el 2 de octubre del 44, unos 4.000 hombre del PCE invadieron el valle de Aran buscando una sublevación; pero fueron rechazado por tropas regulares y guardia civil, que habían desplegado un fuerte contingente de unos 50.000 hombres para evitar invasiones por la frontera. Confinados en el valle, no lograron ni entrar en su capital, Viella y una semana después se replegaron a sus bases de partida en Francia. Esta invasión fue complementada con pequeños intentos en el pirineo navarro, que también fueron rechazados. A finales de octubre Santiago Carrillo dió la orden de retirada pues las poblaciones ocupadas eran pequeñas y no se había producido el levantamiento popular que esperaban. Por su parte el gobierno francés de Charles de Gaulle desarmó a los guerrilleros españoles para asegurar la tranquilidad de la frontera mutua con Francisco Franco, a cuyo gobierno la Francia Libre había reconocido oficialmente el 16 de octubre de 1944. Esta invasión no solo no debilitó al gobierno sino que reforzó la unidad del ejército con Franco.
Nombre de la operación de invasión del Valle de Aran.
El final de la guerra en Europa se oficializa con la firma del armisticio el 8 de mayo de 1945, lo que lleva a la referida Junta de Liberación Española, presidida por Diego Martinez Barrios, a elevar un memorándum a la ONU, que estaba creándose desde el 25 de abril en San Francisco; se reunieron en la gran ciudad californiana los delegados de cincuenta naciones, que representaban un ochenta por ciento de la población total del mundo: gente de todas las razas, religiones y continentes y todos resueltos a establecer una organización que conservara la paz y ayudara a crear un mundo mejor. Por parte de la República están representados todos los partidos republicanos con la excepción del PCE que había preferido una acción directa con la invasión del Valle de Aran., en la que participaba Cristino Garcia, teniente coronel del maquis francés.

Siguiendo parte de los acuerdos de la Conferencia de Yalta y tras el fallecimiento del presidente americano, Franklin Delano Roosvelt, el 12 de abril ; se pone en marcha la ONU con la Conferencia de San Francisco, el 25 de abril. Inicialmente estan invitados 46 paises que habían declarado la guerra a Japón y Alemania. Del resto de paises se admiten delegados que en el caso de la República en el exilio, son: Indalecio Prieto, Félix Gordón Ordás (Presidente de la República desde 1951 hasta 1960), Álvaro de Albornoz (presidente de la República en el exilio entre 1947 y 1951) y la hija del propio Prieto, Constancia Prieto Cerezo. La España franquista no estaba invitada y cuando intentó inscribirse, se le cerró el paso desde Potsdam. Apoyado por el republicanismo financiero americano, el 8 de mayo, Indalecio Prieto expone sus ideas, en una conferencia, para actuar contra Franco y declarar que en el exilio estaban preparando una estructura de poder para que no se produjera un vacío, cuando cayera el Régimen. Un sueño que se mantuvo entre los republicanos hasta la muerte de Franco, en su cama. Hasta 1956, 20 años después del inicio de nuestra G.C. no se recuperó ni el PIB ni la producción agrícola anterior.


2 comentarios:

  1. En esta conferencia de los vencedores, el mayor asesino de la Historia mundial, Stalin, todavía pedía la incorporación de España a su gueto europeo, integrándose en ese telón comunista, que no desapareció hasta final del siglo XX... Sin embargo, sus herederos, los únicos comunistas recalcitrantes e ignorantes de la Historia, con poder en España, continúan con sus pretensiones de poder absoluto, dictatorial, y su destrucción definitiva de España.
    si Dios, María Santísima, todos los santos y...el pueblo español, por pereza e ignorancia histórica, no quiere evitarlo.

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  2. Los comunistas siguen aliados con los separatistas vascos y catalanes. La historia se repite, esperemos que vuelvan a fracasar, pero tanto va el cántaro a la fuente...

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