martes, 21 de julio de 2020

JUAN CARLOS, 50 AÑOS ENTRE SU NOMBRAMIENTO Y SU HUMILLACIÓN

Acabamos de vivir la celebración del 40 aniversario del fracaso del golpe del 23 F, con la ausencia del principal artífice, el rey Juan Carlos I. Ausencia porque en agosto del pasado año, se le castigó con la humillación de tener que abandonar España. Recupero el artículo que escribí entonces y que conserva toda su vigencia. La historia tiene estos caprichos con el reloj del tiempo. El 21 de julio de 1969, año erótico, Juan Carlos era nombrado sucesor de Franco a título de Rey. Fue ratificado por las Cortes Generales, de acuerdo con la Ley de Sucesiones de julio de 1947 y juró dicho cargo el 23. Su caída en vergüenza se materializará en breve pero su calvario comenzó un año antes, 2019, con las publicaciones de las conversaciones de su amiga entrañable, Corinna Larsen , con el comisario Villarejo y las cartas que ella envió al actual Rey. También coincide con la intervención de la Fiscalía Suiza, en busca de su minuto de gloria tras levantarse el secreto bancario y querer un chivo expiatorio para decenios de cuentas opacas. Ahora ejemplarizantes, no te jo.e.


Efectivamente el 21 de julio de 1969, mientras los españoles veíamos los primeros pasos de Neil Armstrong y Buzz Aldrin sobre la Luna, en el Palacio del Pardo y durante un Consejo de Ministros, Franco hacía oficial su decisión (adoptada unos días antes) de proponer a Juan Carlos como su sucesor en la jefatura del Estado. Se culminaba lo iniciado con la Ley de Sucesión de 1947, aprobada en referéndum el 6 de julio y que entró en vigor el 27. El heredero lo sería a título de rey, sin limitación de sus prerrogativas. Por tanto en 1969 el príncipe heredero no tenía limitaciones al poder que heredaría. Para acceder al cargo, Juan Carlos se saltaba el orden cronológico, representado por su padre, D. Juan. Éste no recibió bien la noticia y hubo cruces de cartas, subidas de tono pero al final el hijo prefirió ser rey sin arriesgarse a que Franco delegara en otro "español varón mayor de 30 años", que cumpliera esta exigencia. Mientras Franco vivió, la vida del príncipe heredero fue austera y su relación con Franco bastante aceptable y seguramente tanto este como sus tutores, le educaron en la idea de la democracia pues difícilmente se mantendría el franquismo cuando muriese el dictador.


Así llegamos al fallecimiento de Franco el 20 de noviembre de 1975 y la posterior La coronación se lleva a cabo el 22 de noviembre en las Cortes, con asistencia de Jefes de Estado y de Gobierno que se han negado a asistir al entierro del General. Seis meses despues y de la mano de Torcuato Fernandez Miranda, hace dimitir a Arias navarro y pone en marcha, demostrando su ascendencia sobre todos, el Hara-Kiri de las cortes franquistas con la aprobación de la ley Para la Reforma Política; aprobada el 18 de noviembre de 1976, que firmaban su desaparición voluntaria. A partir de ahí y siguiendo de la ley a la ley, nacieron los partidos políticos y la actual Constitución para una monarquía constitucional que reservaba poco poder para el Rey. Teniendo un poder absoluto, pudo reservarse alguna parcela y no lo hizo salvo su inviolabilidad; parece más que lógico. Nuevamente el 23 F, se puso definitivamente a favor de la democracia y se enfrentó a los golpistas; con toda las sombras que se le quieran echar, lo cierto es que en el momento decisivo supo estar en su puesto.

El Rey se dirige a la nación para desactivar el 23 F de A. Tejero,
Armada y Milán del Bosch.

Los gobiernos de Gonzalez, Aznar, Suarez, Zapatero y Rajoy le agradecieron ambos actos que nos ahorraron muchas penalidades y él se fue deslizando hacia el abuso económico; tal vez recordando las penurias pasadas por su padre y su abuelo o tal vez pensando que su sacrificio era merecedor de algo más que un buen sueldo. Sus amistades peligrosas con De la Rosa, los Albertos (a los que evitó la cárcel en una fraudulenta operación Chamartín), que recordaban a las antiguas cortes con sus nobles trincones, ... y sus amoríos adúlteros eran conocidos y motivo de chistes pero se le perdonaban, aunque no sabíamos de su generosidad con Corinna, Marta Payá, Bárbara Rey... La historia le juzgará y aquí incluyo un par de valoraciones de quienes le han conocido bien. No le vienen buenos tiempos y seguramente se sorprenderá del revuelo por unos millones a cambio de una democracia tranquila, mientras observa el latrocinio de los Pujol que no reciben ni la décima parte de su enmierde. Su yerno está en prisión y por menos motivos que a los golpistas, se le trata con mayor dureza y se le niega el tercer grado del que disfrutan los Jordis; golpistas condenados. Por no hablar del robo del tesoro del VITA del que nunca ni Indalecio Prieto ni el PSOE han rendido cuentas.

En el país de los EREs, Gürtell, FILESA, los cursos de formación,..., se ha cogido al Emérito para tapar los muertos de la COVID, por la negligencia en el comienzo del gobierno y nos olvidamos de la presunción de inocencia que se concede incluso a un violador /asesino, como los etarras que ahora Marlaska acerca sin pausa al País Vasco. No se trata de olvidar, hay que juzgar primero, ver si son regalos como los Ferraris que cedió a Patrimonio y motivó el cabreo del Jeque que se los había donado. Tras la pandemia nos viene una pérdida económica de cuantía y plazo inciertos que hará que añoremos a la crisis del 2.008. Mal momento para plantearse monarquía-república cuando los separatismos catalán y vasco están en su punto álgido y una recesión nos amenaza. San Ignacio de Loyola, dice así: "En tiempo de desolación nunca hacer mudanza pues en la desolación nos guía el mal espíritu, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar".

El ex presidente, Felipe Gonzalez, pidió respeto al legado histórico e indicó que «tuvo un comportamiento constitucional antes de que hubiera Constitución». No se puede decir más en una frase. Jimenez los Santos, tras diez años de buscarle las vueltas y pedir su abdicación con un Juan Carlos encelado con Corinna y sus tejemanejes, termina con otra declaración definitiva: le debo algo que ningún amigo de España y de la Libertad puede olvidar: el paso pacífico de la Dictadura a la Democracia, la Bendita Transición, obra suya más que de ningún otro, y la razón por la que estos últimos y arrastrados años nunca deben oscurecer los milagrosos primeros. Lo que de ninguna manera quiero es ver a Juan Carlos I dando tumbos de aquí para allá, de un país a otro, como el Sha de Persia, defensor y guardia de occidente en el mundo árabe hasta que lo entregaron como bálsamo a Jomeini; craso error con el que consiguieron una inestabilidad, que aún perdura, desconocida con el Sha.

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