lunes, 22 de marzo de 2021

MADRID SERÁ LA TUMBA DEL PABLISMO.

El título es una sinécdoque del que sirvió de orgullo y acicate para los defensores de Madrid durante los primeros meses de la guerra civil; cambiando comunismo por fascismo. El Pablismo comenzó en Madrid un 15M y terminará en Madrid un 4M. Un diario portugués decía que pasó de un sueño a la desilusión. Como reacción a que Iglesias se lanzara al ruedo, ha sido Ayuso quien ha cambiado su slogan inicial de "socialismo o libertad" por el de comunismo o libertad"; un tanto excluyente pués hay comunistas dignos de respeto; aunque no sean de mi cuerda. El sorprendente anuncio de Pablo Iglesias sobre su candidatura a la Comunidad de Madrid con Podemos y su dimisión como vicepresidente del Gobierno «demuestra su patológico afán de protagonismo»: «Está encantado de haberse conocido, quiere ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro»
                 
Supongo que el día elegido no carece de lógica y simbolismo pues Podemos e Iglesias nacen de otro 15M y ahora pretenderá que sea el renacer, cual Ave Fénix. El salto al vacío de Iglesias debe buscar que los votantes de UP superen la barrera eliminatoria del 5%; barrera que implica tirar los votos, si no se alcanza. Ese límite puede ser determinante para que las izdas recuperen el poder en la Comunidad. Imaginemos que se quedara en un 4% y los de Más Madrid sin el tirón de manuela Carmena, igualmente en otro 4%; equivaldría a perder un 8% de los votos y entregar la victoria a Ayuso. En la otra parte, C´s acaba de sustituir al sieso y odiado Aguado por el no menos sieso de Edmundo Bal pero que no recibe la mala valoración de Aguado y además podría negociar con Ayuso-Monasterio para mantener la presidencia de la Comunidad.

Iglesias jugará el papel de malo, sin dificultad alguna, dejando que Gabilondo recoja los votos socialistas y parte de los que perderá C´s; aprovechando su falta de violencia verbal. Los papeles están más definidos que en el campo contrario donde Ayuso y Monasterio plantarán cara al vocero de Iglesias, dándole más visibilidad de la que le correspondería por el nº de votantes; un error parecido al que cometió Aguirre con Carmena, que partía por detrás pero fue subiendo porque Aguirre centró en ella el foco. El enemigo a batir es Gabilondo y no entrar a las descalificaciones que Iglesias empleará para embarrar el campo.

Hasta el propio Sanchez le ha endosado una puya con el
interés mostrado por esta parcela de su responsabilidad.

Las mejores bazas de Ayuso están en la economía y su propuesta de seguir reduciendo los impuestos a los madrileños, frente a Gabilondo y Errejón, que  acaban de acordar una subida de impuestos de 3.600 millones; si ganan las elecciones. Otro argumento positivo es seguir con la contención del paro y en permitir un equilibrio entre pandemia y vida empresarial. Hay que recordarle a Gabilondo, candidato de Sanchez, los pactos con los independentistas de ERC y Bildu, así como tirar de hemeroteca cuando decía que no pactaría con ellos y recalcar la falta de credibilidad del actual PSOE. Insistir en su nefasta gestión de la pandemia que nos ha llevado con el PSOE a ser el primer país en pérdida de PIB, el de mayor número de muertos por millón de habitantes; a estar en 6 millones de parados...Siempre contra Gabilondo y dejar a Iglesias que se ahogue en su propio veneno y en su lucha fratricida contra Errejón. Por cierto, Gabilondo acaba de decir que con Podemos no pactará y Ábalos ha salido a desmentirle, diciendo que es cosa suya pero no del partido que duerme muy bien con el gobierno de coalición; ese gobierno que días antes de las últimas elecciones era rechazado por Sanchez por que le quitaría el sueño como al 95% de los españoles. Tienen más cara que espalda y nos toman por descerebrados y desmemoriados. Mientras tanto Edmundo Bal y Pablo Iglesias siguen sin renunciar a sus actas de diputados, para dejar plantados a sus electores si las urnas les resultan negativas; siguen despreciando a sus votantes.

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