viernes, 6 de octubre de 2023

HISTÓRICAMENTE, LOS RUSOS NO SON DE FIAR

Han pasado más de 18 meses desde la invasión de Ucrania por el ejército ruso y el conflicto parece estabilizado, tras la sorprendente resistencia y contrataque ucraniano. La Comunidad Internacional, incluyendo a China, olvida que poco despues de la independencia ucraniana, en 1991, fue firmado por Rusia, EEUU, Reino Unido... el Memorándum de Budapest el 5 de diciembre de 1994; por el cual Ucrania cedía su arsenal nuclear a Rusia y accedía al tratado de paises desnuclearizados, a cambio de la seguridad de sus fronteras. Era evidente que ese arsenal se había fabricado por la URSS desde el final de la 2ª G.M. y dentro de esa evidencia parecía razonable que Ucrania accediese a un 20%, en proporción a la población y riqueza aportada al conjunto. Pero se pretendía evitar el riesgo, por descontrol y mantenimiento del arsenal nuclear, que se produciría al acceder muchos paises de la órbita soviética a la categoría de paises con capacidad nuclear; que entonces solo tenían Rusia, EEUU, Francia, Inglaterra, India y Pakistán. Israel y Corea del Norte accedieon al club unos años más tarde. Cuantas menos manos pudieran apretar el botón nuclear, mucho mejor pero ahora Ucrania lo paga, pues Rusia no la habría invadido si hubiese mantenido su arsenal nuclear. Como acaba de decir Zelenski en la cumbre de Granada, Putin no es de fiar. 

Firma del Memorándum, con garantías mutuas. Boris Yeltsin (Rusia)
Bill Clinton (EEUU), Leonid Cuchman (Ucrania) y John Major (RU)

En el caso concreto de Ucrania, esta nación de reciente independencia, cedió a Rusia 5.000 bombas nucleares, la mayor parte tácticas, y 220 vehículos de largo alcance necesarios para usarlas, incluyendo 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 aviones bombarderos de gran alcance con capacidad nuclear. El memorándum incluye garantías de seguridad frente a las amenazas o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de Ucrania, así como la de Bielorrusia y Kazajistán. Como resultado, Ucrania cedió el tercer arsenal de armas nucleares en el mundo entre 1994 y 1996. Posteriormente a la firma, tambien dieron garantías China y Francia. Los presidentes de Rusia y Ucrania, Borís Yeltsin y Leonid Kuchma, rubricaron tres años después en Kiev el Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación, con garantías mutuas de la integridad de sus territorios. No sirvió de nada para evitar la anexión de Crimea, en 2014. Los Estados Unidos declararon que el involucramiento ruso era una violación de sus obligaciones para con Ucrania en el contexto del Memorándum de Budapest, con clara violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Ahora volvemos a la casilla de salida y ninguno de los garantes mueve un dedo, salvo en la entrega limitada de armas. Los ucranianos se fiaron de los rusos y se desarmaron de la fuerza coercitiva y ya vemos los resultados.

Pero la falta de fiabilidad rusa es proverbial y podemos remontarnos al final de la 1ª G.M. cuando la guerra ruso-polaca, entre 1919 y 1920, para intentar un caso similar con Polonia; pero les salió rana y el mariscal Pilsudski les hizo salir corriendo y la independencia polaca se consolidó; si bien este fracaso no fue olvidado y el 15 de septiembre de 1939, de acuerdo con Hitler, invadieron y se repartieron Polonia con la escusa de defender a los polacos ruso parlantes. No se si sería el criterio de la lengua pero en Kattyn asesinaron a unos 20.000 oficiales y dirigentes polacos. Cuando en agosto de 1944 los judíos y polacos se levantaron en Varsovia contra la ocupación nazi, aprovechando la proximidad del ejército ruso, vieron consternados como este se detenía a orillas del Vístula hasta que la resistencia fue eliminada por los alemanes y así cuando el ejército rojo liberó la ciudad, había menos cabecillas opositores para el futuro. Limpieza complementaria a la de Kattyn.

Una vez repartida Polonia, con la inacción real de las llamadas democracias occidentales, Francia e Inglaterra, los rusos invadieron Finlandia a finales del mismo 1939 con los franceses e ingleses silbando. La historia se repite. Una historia poco conocida es cómo la Unión Soviética aprovechó la Segunda Guerra Mundial para apoderarse por la fuerza del norte de Irán en 1941 y rechazar cualquier retirada de la parte iraní de Azerbaiyán una vez terminada la contienda

Firma del Pacto Antikomintern, noviembre del 36

Traidora fue la actuación de Rusia frente a Japón en agosto de 1945, atacando en Manchuria sin previo aviso, entre ambas bombas atómica, forzando una mayor rapidez en la rendición nipona. Así pagaba que Japón no atacase a las tropas rusas en retirada en diciembre de 1941, con las tropas alemanas a las puertas de Moscú. El conocimiento de que este ataque no se produciría permitió que más de 60 divisiones rusas fueran trasladadas a la defensa de Moscú y a realizar la contraofensiva que alejó a los alemanes de la capital, para ya no volver. Si Japón hubiese atacado a las fábricas y tropas rusas que se retiraban al lado este de los Urales, en el invierno del 41, otra habría sido la historia. Ah, el si condicional.

Tampoco parece muy digno tirotear a los ciudadanos que querían abandonar el paraíso soviético, en Berlín con el muro. No olvidemos la invasión de Hungría en 1956 y el final de La Primavera de Praga en 1968. Y temas internos como los gulags o el holodromo ucraniano.
Uno de los barcos negros, por el color,
del timo ruso. ¡Como para fiarse!

Para terminar, recordar uno de los engaños que nos afectaron en 1819. El rey Fernando VII intentando controlar los levantamientos independentistas en América puso en marcha la compra de barcos para el transporte de tropas y control marítimo de las costas americanas. Compró tres corbetas en Francia, con buen resultado y ocho navíos de gran porte (tres fragatas de 44 cañones y cinco navíos de línea de 74 cañones), en Rusia, con otras tres fragatas de regalo para compensar. Lo cierto es que solo dos de los 11 consiguió navegar y todos fueron desguazados al año de arribar. Una ruina económica y la incapacidad de trasportar las necesarias tropas a América. Parte de esas tropas acantonadas en Cádiz fueron las que levantó el coronel Rafael del Riego para traer el trienio liberal, 1820/23.


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